El “viernes negro” y la ecología
Se conoce como “viernes negro” (Black Friday) un evento que se celebra en Estados Unidos: es el día en que se inaugura la temporada de compras navideñas. Se incita a la gente al consumo con rebajas en tiendas minoristas y en grandes almacenes. Se celebra el día siguiente al de Acción de Gracias, que se celebra, a su vez, el cuarto jueves del mes de noviembre. Como muchas otras invenciones estadounidenses -como Halloween, que papá Noel vaya vestido de rojo o la comida rápida a base de hamburguesas-, se exporta a otros países.

Pero, ¿puede se puede desarrollar este evento de una forma más ecológica? En principio, consumir no es sostenible, así que el “viernes negro” no puede ser ecológico en ningún caso. Ahora bien, si lo único que se hace es hacer por adelantado las compras navideñas que, de todos modos, se van a hacer, ni beneficia ni perjudica al planeta.

Las organizaciones ecologistas protestan (con razón) por esta orgía de consumismo que se produce un día. Los trabajadores de algunas grandes multinacionales como Walmart también protestan, aunque por otros motivos, en este caso, por las condiciones laborales, por estar obligados a realizar maratonianos turnos de trabajo para que la tienda esté abierta 24 horas (lo que también implica un mayor gasto de energía).

Algunos van más allá y consideran, incluso, que es el peor día del año para el medio ambiente. No les falta razón. Además del consumo desenfrenado, ¿cuántos cajas de cartón, plástico, envoltorios de burbujas, espuma de polietireno y otros materiales de embalaje se usan? ¿Se reciclan? Es una enorme cantidad de desechos que no desaparece así como así.

En todo caso, si finalmente se decide participar en el “viernes negro”, es mejor seguir ciertos consejos:

  • Juguetes. Por la salud de los más pequeños (y la del planeta), es preferible optar por juguetes libres de productos químicos tóxicos. Las organizaciones de consumidores informan de los juguetes que usan productos tóxicos en su fabricación.
  • Electrónica. Cada vez más, para grandes y pequeños, se elige como regalo un aparato electrónico. Desde consolas y todo tipo de juguetes para niños, hasta ordenadores, lectores de libros electrónicos, tabletas o el último gadget para el padre más geek. Se debe prestar especial atención, en este caso, a las etiquetas y buscar las Energy Star, los dispositivos más eficientes. A la larga, se ahorra dinero y se protege el medio ambiente.
  • Pilas. Tanto juguetes como productos electrónicos requieren baterías. Las baterías recargables son casi una necesidad si se quiere hacer una compra ecológica. Se ahorra en pilas en el largo plazo y se reducen los residuos.
  • Envoltorios. Se deben elegir productos con el mínimo envoltorio o, mejor aún, si es posible, sin ningún tipo de envoltorio. Y, en todo caso, que sea reciclable.