En Sudáfrica se siguen construyendo centrales energéticas de carbón
La próxima Cumbre sobre el Clima se celebrará en Sudáfrica, un país que aún usa de manera masiva el carbón como fuente de energía y, por tanto, contribuye enormemente a la emisión de dióxido de carbono (CO2). La elección de tal país para celebrar los debates sobre qué medidas tomar para reducir las consecuencias del cambio climático, que es tanto como decir para reducir las emisiones de CO2, parece algo paradójico, por tanto.

Así lo cree la organización Greenpeace, que ha llevado a cabo una protesta en Sudáfrica. Algunos activistas se han encadenado a una de las grúas que se usan para construir una nueva central eléctrica que usará carbón como materia prima para producir energía. Melita Steele, experta en clima de Greenpeace, ha señalado que la protesta comenzó cuando algunos activistas se encadenaron a las puertas de la central de Kusile al amanecer. Otros seis activistas se subieron a una grúa y colgaron una pancarta donde se podía leer: “Kusile asesino del clima”.

Eskom, la compañía eléctrica de propiedad estatal, dice que necesita la central Kusile porque la demanda de electricidad va en aumento en Sudáfrica. La planta, según las previsiones, estará terminada en 2016. Otra planta de carbón, de nombre Medupi, está programada, por su parte, para que comience a funcionar en 2015. Hay que señalar que Eskom también tiene previstos proyectos de energías renovables. Pero no deja de ser muy paradójico que se vaya a celebrar una Cumbre del Clima en un país que sigue apostando por una de las fuentes de energía que más contamina el planeta. Las centrales eléctricas de Eskom que funcionan con carbón son la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero por parte de Sudáfrica.

Para Steele, por tanto, la construcción de las centrales debe detenerse. Además, la gran inversión debe usarse para desarrollar energías renovables. Greenpeace tratará de frenar la construcción de esta planta todo lo posible.

La portavoz de Eskom, Hillary Joffe, reconoció que Sudáfrica debe reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y, para ello, trata de moverse hacia la tecnología verde. Pero también aclaró que Sudáfrica se tiene que desarrollar económicamente. El carbón barato es una parte importante de su mix energético.

Sin embargo, para Greenpeace el carbón no es tan barato, porque se deben considerar los costes de la contaminación, los problemas de salud, el uso del agua y las consecuencias para el cambio climático que genera. El Banco Mundial ha aprobado 250 millones de dólares en fondos para que Eskom construya instalaciones de energía solar y parques eólicos, pero también aprobó un préstamo de más de 3.000 millones de dólares para la planta de Medupi.

En Sudáfrica se siguen construyendo centrales energéticas de carbón