Encarcelado por sádicos ataques contra animales salvajes
Si la caza en sí es ya un acto de brutalidad aunque, eso sí, legal en ocasiones, esta vez la noticia lleva componentes que la hace todavía más terrible, si cabe. Vídeos repugnantes, que no podían verse sin que removieran el estómago, perros de caza malheridos y malcurados en casa para no levantar sospechas o, llevándose la peor parte, tejones y zorros atacados de un modo cruel y despiadado por un tipo británico que ha dado con sus huesos en la cárcel por cometer estos delitos de maltrato animal.

Sus cacerías eran unas luchas encarnizadas entre sus perros y los animales, que él se encargaba de llevar al extremo y, por supuesto, de grabar en vídeo. Ahora, un par de años después de ser pillado y denunciado, el angelito ha podido ser encarcelado durante casi seis meses tras admitir haber usado a sus pobres perros para matar tejones y zorros en una serie de ataques brutales.

En concreto, admitió nueve cargos en el Juzgado de Paz de Burton upon Trent, Staffordshire, lo que significaba que era responsable de una “crueldad increíblemente maliciosa y sádica con los animales”, apunta la RSPCA, la asociación que lo llevó ante los tribunales.

La condena incluye 24 semanas en prisión preventiva y la prohibición de por vida de tener animales de ningún tipo, así como la confiscación de sus perros y equipos utilizados para el cebado y la caza.

La RSPCA relata que sus inspectores pasaron dos años investigando el caso, hasta que finalmente consiguieron identificar al culpable gracias al análisis de una voz humana que se escuchaba en la grabación, como fondo de unas tremendas imágenes que mostraban a un tejón que había quedado atrapado en un cebo. En vídeos similares se ven tejones con miembros amputados intentando defenderse de los perros, por suerte también con voces lejanas que sirvieron para dar con él.

“Después de todos mis años de trabajo en bienestar de los animales, todavía me resulta chocante que alguien deliberadamente entre en el campo con sus perros, con la única intención de infligir un sufrimiento inimaginable a un animal salvaje para su propio y retorcido placer. Pero todavía es más triste saber que a día de hoy hay muchos otros que están haciendo este tipo de cosas en Inglaterra y Gales”, se lamenta Ian Briggs, jefe de la unidad especial de la RSPCA.