Energía eólica marina en España
España es ya el segundo país de Europa en potencia eólica instalada en tierra firme y el cuarto en el mundo. Sin embargo, a pesar de tener casi 5.000 kilómetros de costa y un viento que en el mar más fuerte y constante, no cuenta con ninguna instalación para la producción de eólica marina (offshore) . Por su parte, países como Reino Unido y Dinamarca ya cuentan con decenas de parques eólicos marinos y proyectos de gran potencia.

Los más optimistas esperan que los primeros parques eólicos marinos en España empiecen a funcionar a partir de 2012. Si las previsiones se cumplen, para 2020 podría haber unos 4.000 MW de potencia eólica marina instalada en las aguas españolas. Diversas de las principales empresas españolas (líderes en el mundo) del sector de las energías renovables como Acciona, Capital Energy, Gamesa o Iberdrola han presentado sus propios proyectos.

Energía eólica marina en España
El retraso de la puesta en marcha de la energía eólica marina se debe a unos mayores costes de construcción, operación y mantenimiento actuales de los parques eólicos en el mar, al igual que la producción de energía, son superiores a los molinos de tierra. Además, la falta de infraestructuras eléctricas que puedan aprovechar la energía producida es otro escollo fundamental. Mientras queden zonas aptas para la expansión de la eólica en suelo firme, más barata y rentable, esa será la prioridad.

Por otro lado, la situación de los aerogeneradores es un elemento fundamental para que la tecnología funcione eficientemente, la profundidad en la que se pueden instalar los molinos no debe superar los 20 metros. Este factor limita a unos pocos lugares la colocación de los parques con energía eólica. La plataforma continental del litoral español se caracteriza en general por su estrechez: a cuatro kilómetros de la costa ya hay más de 50 metros de profundidad.

A parte de todo eso, el factor medioambiental es otro escollo más para la eólica marina. El impacto puede ser muy alto en el entorno natural y sus ecosistemas, así como en el tráfico marítimo, la pesca o el turismo.