Usos domésticos de la energía termosolar
La energía termosolar, también llamada energía solar térmica, es una opción interesante para el uso de energías renovables en nuestro hogar. Gracias a su fácil instalación y aspecto similar al de un panel fotovoltaico, puede utilizarse tanto en casas independientes, tipo chalet o unifamiliares, como en edificios, e incluso en autocaravanas.

De hecho, constituye un sistema independiente y también complementario a la energía solar captada mediante paneles fotovoltaicos para su tranformación en electricidad, y su potencia dependerá de la capacidad de absorción que permita el total de su superficie. Por lo tanto, el rendimiento obtenido dependerá del tamaño del captador o placa solar térmica utilizada, así como del tipo de captador empleado. Ampliarla, de este modo, requerirá utilizar varios o, por ejemplo, variar de modelo, pues son varios los equipos compactos que suelen emplearse para uso doméstico.

Como ocurre con tantas otras instalaciones verdes, el concepto de rentabilidad requiere una inversión previa que acaba amortizándose a medio plazo, con lo que se trata de una energía no sólo respetuosa con el medio ambiente, sino también eficiente para el bolsillo usuario. Su vida útil puede superar perfectamente los 25 años con un mantenimiento mínimo.

Las variaciones en durabilidad y rendimiento dependerán de distintos factores, como la calidad del agua, los días de sol y la radiación que reciban, respectivamente. En este aspecto, también influye tremendamente el uso que le demos, tanto si éste es variado como en lo que respecta a las buenas prácticas de utiización.

Usos domésticos de la energía termosolar
En todo caso, siempre se puede adaptar las características del equipo al uso previsto para satisfacer todas las necesidades, incluso rcurriendo a instalaciones que permitan obtener de ella también energía eléctrica. Igualmente, puede utilizarse el apoyo del gas o de resistencias eléctricas para alcanzar determinados niveles de rendimiento, si bien su comercialización y uso pueden estar prohibidos en algunos países.

Generación de agua caliente y climatización

Los equipos domésticos termosolares por lo general incorporan un depósito de unos 150 litros de capacidad y un colector de dos metros cuadrados, ya sean con circuito abierto como cerrado. Con estas características, pueden satisfacer las necesidades de agua caliente para una familia estándar de cuatro miembros.

El agua caliente sanitaria, es decir, el agua potable que sale de nuestros grifos y ducha es uno de los usos principales. Por término medio, se consigue una termperatura de hasta 40 grados centígrados, suficiente para los usos más habituales, aunque uno de sus inconvenientes es, además de los fatídicos días nublados, encontrar el equilibrio entre el rango de temperatura elegida y el abastecimiento.

Además, aplicando una máquina de absorción el calor capturado puede utilizarse para acondicionar el ambiente, tanto en invierno como en verano mediante sistemas de calefacción y refrigeración. Esea mismo agua caliente también puede derivarse a un sistema de calefacción de suelo radiante, que consiste en la colocación de pequeñas tuberías debajo del piso.

Usos domésticos de la energía termosolar
La climatización de piscinas exteriores también puede ser conveniente, no sólo para evitar el despilfarro de energía convencional para este uso, considerado no necesario, sino también para subir unos cuantos grados la temperatura del agua, sin calentarla en exceso.

En general, la energía solar térmica para usos domésticos trabaja de forma eficiente con aparatos como los calentadores de agua o las estufas solares e incluso podemos utilizar su energía para cargar pequeños dispositivos electrónicos. Es decir, las posibilidades son muchas, y dependen no sólo de nuestro presupuesto sino de las combinaciones que realicemos con otras tecnologías, preferiblemente eco-amigables.

Usos domésticos de la energía termosolar
Independientemente del uso, el denominador común de todos ellos es el ahorro y el cuidado del planeta. Su huella de carbono estará en números rojos cuando adquirimos el equipo, pues su fabricación requiere un gasto energético, si bien con su uso equilibramos ese balance hasta convertirlo en neutro al cabo de un año o año y medio, momento a partir del que empezaremos a ahorrar CO2 de forma importante.