Enfermedades causadas por la naturaleza
Las diferentes áreas naturales pueden tener mayor o menor carga de agentes infecciosos y el riesgo de infectarse depende de muchos factores, entre ellos la inmunidad que tengamos a esas posibles enfermedades o a nuestra misma conducta.

En efecto, las vacunaciones o la medicina preventiva nos protegen frente a patógenos presentes en la naturaleza pero no siempre existe inmunización, ni siquiera posibilidad de librarse de contraer tal o cuál patología tras una exposición directa. Aún así, la precaución es vital para minimizar riesgos en muchas ocasiones.

Los alimentos y el agua son unas vías importantes de transmisión. No nos referimos a los alimentos o al agua que compramos o que bebemos del grifo pues, aunque no estén libres de peligro, pues no se toman directamente de entornos naturales. Así, la precaución higiénica o directamente la abstención son fundamentales para evitar diarreas y enfermedades como la hepatitis, fiebres tifoideas o el cólera.

Suelo contaminado e insectos

El consumo de alimentos contaminados, especialmente verduras, nos transmite infecciones parasitarias intestinales, que también se contraen . Por su parte, las infecciones por hongos llegan fácilmente mediante inhalación de un suelo o espacio contaminado y también vía cutánea, por el contacto directo, ya sea de los pies o de cualquier otra parte del cuerpo.

Los mosquitos, las garrapatas y otros muchos insectos nos pueden contagiar enfermedades con su picadura, entre ellas la fiebre amarilla, la encefalitis, el dengue, etc. Además, las mordeduras de algunos animales o el contacto con sus fluidos corporales o excrementos conlleva un claro riesgo, al igual que su consumo. Entre las patologías que podemos contraer están la rabia, la tularemia, fiebres hemorrágicas.

Si tenemos pequeños cortes o arañazos en la piel, el simple contacto con el suelo o con cualquier superficie contaminada nos hace vulnerables ante infecciones bacterianas como el carbunco o el tétanos.

Enfermedades causadas por la naturaleza
Dependiendo de la zona en la que nos encontremos habrá enfermedades más comunes, pues éstas tienen distinta prevalencia mundial, regional o local. El riesgo, por lo tanto, lo marcan estos indicadores, que podemos conocer si nos informamos al respecto y, de hecho, se recomienda hacerlo antes de iniciar un viaje.

Además, debemos informarnos sobre las enfermedades con bajo riesgo, pero que puede llegar a ser mortales, en un área determinada. Su gravedad hace más que recomendable conocer su existencia para intentar protegernos frente a ellas.