Entrevista a Juan López de Uralde, líder de Equo
Nos encontramos con Juan López de Uralde, líder de Equo al que sus amigos llaman Juantxo, en la Semana de la Sostenibilidad Emisión Cero. Viene a hablar sobre la relación entre la rentabilidad en la economía y la ecología.

Hace tres días que el Proyecto Equo publicó su manifiesto. Hay algún punto en común con el movimiento 15-M, Acampada Sol…

Equo surge de la misma base de descontento. Empezamos a trabajar en nuestro proyecto hace un año y el 15-M surge ahora. Coincidimos en algunos planteamientos, aunque diferimos en cómo se debe hacer. Nosotros optamos por una vía institucional y ellos optan por un movimiento ciudadano, que a nosotros nos parece bien, incluso saludable. De hecho, yo vengo de un movimiento ciudadano, el movimiento ecologista y, después de estrellarme durante años con el muro que representan los políticos con lo que son nuestras demandas, al final decidimos dar el paso de intentar de generar un proyecto para intentar entrar en las instituciones.

¿Hay que entrar por la política si se quiere conseguir algo?

Al final, la política es la gestión de lo común y nos afecta a todos. Vimos que había un rechazo por parte de la ciudadanía de la política. ¿Cómo puede ser, cuando, en realidad, todo es política? De alguna manera se está dejando un espacio y, si alguien no ocupa ese espacio, lo va a ocupar el mercado, el capital, el dinero, y, por lo tanto, es erróneo dejar ese espacio libre.

Ya ha habido partidos verdes, casi siempre disgregados, que nunca han conseguido representación. ¿Por qué Equo puede triunfar?

En primer lugar, porque, como dice nuestro manifiesto, es el momento. Se dan unas condiciones de conciencia ciudadana mucho mayor. Creo que estamos consiguiendo romper ese tópico que dice que desde lo verde sólo se tocan los temas de espacios y de especies. Además, también hemos conseguido una mayor confluencia del movimiento verde, como nunca había habido con anterioridad. Hay muchos factores que nos llevan a pensar que en esta ocasión podemos conseguirlo.

¿Crees que, siendo ecológico, se puede crecer económicamente?

Hay que cambiar el paradigma. Nosotros pensamos que habría que hacer un cambio en los indicadores económicos. Crecer o no crecer depende de lo que estemos hablando. Por ejemplo, nosotros consideramos que los países del norte, los países ricos, en el consumo de recursos, tenemos que decrecer. Y eso supone que vas a crecer en el ahorro energético, puedes crecer en calidad de vida, es decir, puedes vivir mejor consumiendo menos, que es de lo que se trata: vivir con menos recursos y, al mismo tiempo, garantizando unos niveles de calidad de vida. Y puede conseguirse.

¿Cómo convencer a los ciudadanos de que ellos también tienen su propia responsabilidad en los temas medioambientales, que no es un asunto que sólo afecte a gobiernos y partidos políticos?

Nosotros llevamos mucho tiempo intentándolo. Desde la educación, la acción, la concienciación… De muchas maneras. En ese sentido yo creo que lo hemos conseguido. Por eso ahora es el mejor momento, porque el nivel de conciencia es mayor, ha aumentado en estos últimos años. Yo creo que la conciencia está y toca pasar a la acción. La gente, en general, cada vez es más consciente de lo que está pasando.

Ahora todo es sostenible… ¿No pierde, en cierto sentido, su valor?

Nos pasa a menudo. El ecologismo ha puesto sobre la mesa muchas palabras que luego han ido siendo sustraídas o secuestradas para acabar diciendo lo contrario de lo que significan. Ha pasado con otras palabras. Pero, en cierta forma, demuestra que los conceptos calan en la sociedad y el nivel de conciencia aumenta. Son conceptos que demanda la gente.

¿Es demasiado tarde para luchar contra el cambio climático?

Yo lo comparo a veces con el problema de lo nuclear. Hace años que lo venimos avisando y ha tenido que ocurrir lo de Fukushima para que nos demos cuenta del problema. Bueno, esto es solucionable: se cierran las centrales nucleares, paulatinamente, y ya no hay peligro. Pero el cambio climático no funciona así. Aunque hagamos algo, va a seguir produciéndose. Lo único que podemos hacer es mitigarlo. Pero ya no podemos impedir que ocurra. Pongamos una situación. Un meteorito se aproxima a la Tierra y va a destruir toda la vida que hay en ella (como se cree que ocurrió en la extinción de los dinosaurios). Entonces toda la humanidad trabajaría junta para impedir la catástrofe. Pues está ocurriendo algo parecido con el cambio climático, pero la humanidad no se ha dado cuenta de que tiene que estar unida para impedir la catástrofe.