Envases que protegen mejor los alimentos usando menos plástico
Para no tener que usar conservantes en los alimentos es importante desarrollar nuevos y mejores envases que los conserven en perfecto estado durante el mayor tiempo posible. Pueden ser envases que impidan que entre el oxígeno, nuevos materiales que aumenten las propiedades térmicas y conserven mejor el alimento, antioxidantes naturales incorporados al propio envase, nanosensores que detecten gérmenes en el envase… Éstas son algunas de las nuevas aplicaciones industriales en las que Aimplas y Ainia (centro tecnológico de la alimentación) están trabajando.

Un envase alimentario, ya sea una bolsa, una bandeja, una tarrina o cualquier otro, posee un elevado nivel de tecnología, orientada especialmente a mejorar la seguridad del alimento. Las últimas tendencias se encaminan hacia el desarrollo de nuevos materiales y envases activos que aportan mejoras significativas y ayudan a alargar la vida del alimento.

En alimentos frescos, como frutas, verduras, carnes, charcutería o quesos, es importante alargar su vida útil, muy limitada. Algunas de las últimas investigaciones y aplicaciones industriales se dirigen hacia la nanotecnología, con el principal objetivo de aumentar las propiedades y funciones del material de envase. Por ejemplo, el efecto barrera a los gases, obstaculizando el paso del oxígeno para aumentar las propiedades del alimento y evitar su deterioro.

Los primeros resultados de las investigaciones han logrado aumentar la barrera al oxígeno en un 400%. El envase está compuesto en este caso por un film elaborado con un nuevo material que incorpora nanoarcillas y que, no sólo aumenta y mejora la conservación del alimento, sino que reduce los costes de fabricación del envase en torno a un 10% al disminuir el material plástico necesario para su elaboración.

Se trata de un film antimicrobiano, con agentes activos que previenen el crecimiento de gérmenes y que logra prolongar entre un 20 y un 30% la vida útil de productos perecederos como la carne, los pescados frescos o las frutas y verduras.

Otra línea de investigación aplica nanosensores para detectar gérmenes en el envase. Conservar los alimentos depende en gran medida del envase.