Equo necesita recoger firmas para presentarse a las elecciones
Equo, el nuevo partido ecologista que ha decidido presentarse a las próximas elecciones generales de España, que se celebrarán el 20 de noviembre de 2011, pensaba que el mayor escollo que debía salvar sería darse a conocer, que los ciudadanos, al menos, conocieran su existencia y su programa político. Pero se equivocaban. El mayor problema va a ser la burocracia, acatar leyes que van en contra del pluralismo político. En otras palabras, cada vez más, España se encamina hacia un poco democrático bipartidismo. Al poder político, a los partidos políticos tradicionales, no les interesa que entre en el Parlamento un grupo que defienda el medio ambiente y una economía sostenible.

Los problemas para Equo, en realidad, comenzaron el pasado enero de 2011, cuando se reformó la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, LOREG. Con la reforma, se obliga a las organizaciones que deseen concurrir a las elecciones generales y que no cuenten ya con representación parlamentaria, a recoger el 0,1% de las firmas de las personas con derecho a voto en cada una de las circunscripciones por las que se quieran presentar. Así, los partidos y organizaciones que no tienen en la actualidad ningún escaño, no tienen la misma facilidad para presentarse a las elecciones. Los partidos políticos tradicionales no quieren competencia.

Para Equo no resulta difícil, según la propia organización, recoger las firmas necesarias, pero quiere aclarar su disconformidad con dicha ley, que considera injusta. Además, esas firmas recogidas deben ser validadas por un notario, hecho que debe ser pagado por la organización. Para Equo, lo justo sería que lo validara el propio Estado, ya que tiene competencias y recursos para hacerlo y, al fin y al cabo, una nueva (y también una antigua) formación política es un servicio al ciudadano, esté o no de acuerdo con sus ideas. Lo importante es dar más posibilidades al ciudadano y no acotarle la decisión a dos partidos políticos que cada vez se diferencian menos en su política.

La Junta Electoral Central debe decidir, en septiembre, cómo se materializa la reforma. Entonces se sabrá si pone aún más obstáculos a la participación ciudadana o es flexible en la comprobación de estas firmas. De momento, parece que las firmas no se podrán empezar a recoger hasta el 27 de septiembre. El periodo de recogida se extenderá hasta el 16 de octubre. Menos de un mes para legalizar la situación y presentarse a las elecciones y otro mes más para convencer a los ciudadanos de que existe una opción política nueva, ecologista, que se llama Equo. En Madrid, las firmas tienen que llegar a algo más de de 4.500, y, en La Coruña, por poner otro ejemplo, se deben recoger 1.084 firmas para presentarse a las elecciones.

Equo no lo va a tener fácil. La democracia se resentirá. Los leones del congreso no dejan pasar a cualquiera.