Erupciones volcánicas
Una erupción volcánica es una emisión de materias procedentes del interior de la Tierra tales como lava, cenizas y gases tóxicos por medio de los volcanes. Se producen cuando el magma del interior de la Tierra aumenta de temperatura haciendo expulsar la lava hirviendo hacia el exterior. La violencia de la erupción viene dada por la temperatura y acidez de la lava, por los gases emitidos, por el nivel de sílice de la lava (cuanto más sílice contenga, mayor será la explosión) y por el estado de la chimenea (si está obstruida, la explosión será más violenta).

Existen diferentes tipos de erupciones volcánicas: Hawaiana, sus lavas son muy fluidas y es la más común del mundo; Estromboliana, su lava también es fluida y va acompañada de gases tóxicos aunque no emite cenizas; Vulcaniana, su magma es viscoso y poco fluido, lo cual hace que se solidifique rápidamente, las explosiones son muy fuertes y desprenden grandes cantidades de gases y cenizas; Pliniano, produce explosiones muy violentas y la presión de los gases es muy fuerte, además forman nubes ardientes provocando precipitaciones de cenizas; también hay erupciones marinas que, aún siendo más frecuentes, pasan inadvertidas ya que la elevada presión del agua detiene las proyecciones y disuelve los gases.

Erupciones volcánicas
Se pueden tomar una serie de medidas para reducir los efectos de las erupciones volcánicas: establecer vías de evacuación, identificar las zonas de influencia del volcán cercanas a nuestra casa, cubrir con cinta adhesivas las rendijas de ventanas y puertas para que no entre cenizas, cubrir los depósitos de agua para evitar la contaminación, tener preparado un equipo con suministros de emergencia como una mascarilla o un protector para los ojos, mantenerse informado y seguir las indicaciones de las autoridades.