Esculturas abejas
Llamarlas esculturas es obligado, pero añadir el adjetivo de “artísticas” quizá sea excesivo, pero no cabe duda de que son creaciones de lo más curiosas, con formas caprichosas sólo en apariencia, pues en realidad no son sino pura ingenieria, hechas a golpe de panal, celda a celda, dirigiendo a las abejas en su quehacer diario.

¿Pero, cómo ha surgido esta curiosa idea? Por un lado, en este mundo ha de haber de todo, y de curiosidades está el mundo lleno, pero por otro, son las mismas abejas las que inspiran este tipo de iniciativas, que nos dejan boquiabiertos.

Quien tenga experiencia en ver panales espontáneos o silvestres, sabrá que las abejas son amigas de construirlos de formas muy diferentes, ondulantes y, en fin, sorprendentes las más de las veces. De hecho, a las abejas se las llama “obreras” y construir un panal no deja de ser poner ladrillito sobre ladrillito, como sólo ellas saben hacer.

Las abejas tiene fama de trabajadoras incansables, y con un mucho de ingenio y otro tanto de planificación y esfuerzo conjunto da como resultado estas maravillas. La primera de ellas, -que podemos ver en la imagen que abre el post-, es obra del diseñador Tomáš Gabzdil Libertiny , del Estudio Libertiny, y tiene forma de una bonita tetera.

Por mucho que sea él quien la firme, se trata, qué duda cabe, de una obra conjunta, que tiene cientos, decenas de miles de autores, tantos como abejas han participado, -unas 60.000-, además del diseñador y de un apicultor que colaboró con él, Johan Beckers. Su nombre, “Mil años”, poco tiene que ver con el objeto que representa, pero sí refleja la resistencia de la cera de abejas, que podría durar miles de años.

También simboliza el paso del tiempo, la enormidad del universo, así como su eternidad, frente a la pequeñez del ser humano y se inspira en la colección del mismo nombre del fabricante de plata fina francesa Christofle.

La forma de tetera está muy relacionada con los objetos de plata. Para crear su forma, Libertiny construyó una estructura de metal que sirvió de marco, y luego la naturaleza hizo lo demás, ubicada en las cercanías de Rotterdam, donde se terminó en 2014, aprovechando colonias de abejas locales.

Esculturas hechas por las abejas

Esculturas con mensaje

Ren Ri es el artista chino que está detrás del segundo de los proyectos. En este caso, se trata de una larga trayectoria. A través de una colonia de abejas que mantiene desde hace casi siete años, ha realizado un sinfín de obras que han dado la vuelta al mundo, aprovechando su pasión y el trabajo de hormiguita que hacen las abejas, día a día, sin fallar ni uno solo.

Basta con ver los resultados para entender que hacen un buen equipo. Y, lógicamente, también él tiene su mensaje que transmitir a través de ellas. En su caso, hay toda una filosofía de vida detrás, una concepción del mundo muy interesante.

Su último proyecto, Yuansu II, tiene un significado etimológico (las palabras de yuanes y Do, lo que significan “elemento” y “molde”, respectivamente), y significa “comprender la gestalt de la vida”, esa verdad que explica cómo los seres humanos interactúan con la naturaleza.

El resultado tiene un lado positivo, que implica la armonía, y otros negativos, que se refieren a la destrucción, el moldeado y, en suma a la manipulación. Finalmente, esa dominación de hombre deriva tanto en consecuencias previstas como imprevisibles.

Esculturas hechas por las abejas
Ri plasma esta visión en su trabajo con las abejas, jugando con materiales inestables como es la cera, los cambios de temperatura y estructuras poliédricas que va cambiando de orientación para lograr formas inesperadas.