España, el país europeo con más contaminación natural
Hay dos tipos de contaminación: la natural y la creada por el hombre. Esta última se puede controlar. En cuanto a la primera, es difícilmente controlable en el corto y medio plazo. Entre los países de la Unión Europea, España es el país más afectado por la contaminación del aire por motivos naturales, como, por ejemplo, el polvo que llega del desierto del Sáhara, desde el continente africano, la brisa marina o los fuegos no causados por la mano del hombre. Así lo asegura un informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Fueron 41 estaciones ubicadas en España las que registraron niveles diarios superiores a los autorizados de partículas contaminantes PM10 en 2008, mientras que en 2009 ocurrió en 18 estaciones. Las partículas PM10 son las partículas contaminantes, sólidas o líquidas, de polvo, ceniza, hollín, partículas metálicas o de cemento, de hasta 10 micrómetros de tamaño.

La principal fuente natural que ha contribuido a que España supere los niveles permitidos de estas partículas nocivas es el transporte de partículas naturales de regiones secas fuera de Europa, esto es, el polvo del Sáhara. También han contribuido en gran medida partículas nocivas llevadas por la brisa marina y por fuegos naturales.

Además de España los otros países mediterráneos (Chipre, Francia, Grecia e Italia) son los países que registran niveles superiores de partículas PM10. La situación geográfica como factor determinante.

Pero, en total, fueron diez países de la UE los que han superado los niveles (España, Austria, Chipre, Alemania, Grecia, Francia, Italia, Malta, Portugal y Reino Unido) en 2008, mientras que, en 2009, fueron ocho (España, Chipre, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Portugal y Reino Unido).

En España, un 30% de las 123 estaciones de medición registraron niveles diarios superiores a los permitidos en 2008. En 2009, en cambio, sólo fueron 41 estaciones, es decir, un 10% del total.

La directiva europea de calidad del aire, aprobada en 2005, exige que los Estados miembros reduzcan en un 20% la contaminación del aire para 2020.