Espuma metálica, agua seca y otros inventos contra el cambio climático
Cuando el clima no puede salvarse del modo más lógico y efectivo, es decir, reduciendo las emisiones mediante un acuerdo global vinculante, la solución pasa por intentar mitigar sus efectos. Son soluciones a medias, es cierto, y por mucho éxito que tengan no dejan de ser victorias pírricas, pues no se ataca el problema de raíz. No por ello, sin embargo, dejen de tener su intéres y, puestos a soñar, siempre nos queda la esperanza de que llegue ese gran invento revolucionario que acabe con el problema casi por arte de magia. ¿Acaso será alguno de los siguientes?

Las propuestas son muchas y a cuál mas sorprendente, diferentes pero todas ellas con un mismo objetivo: contribuir a una menor emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. Incluso hay alguna que otra propuesta ambiciosa hasta el punto de querer ser la solución definitiva, como el increíble proyecto de una adolescente rusa que busca reducir el CO2 liberado de forma drástica de un modo tan ingenioso como factible.

Espuma metálica, agua seca y otros inventos contra el cambio climático
En efecto, el inventazo de la joven prodigio Anastasia Anastasia Koroviánskaya, universitaria rusa de 17 años finalista de la Google Science Fair 2014, pretende ser un método efectivo para acabar con el cambio climático de una vez por todas.

Si idea es sencilla y genial. Básicamente, consiste en pulverizar líquidos mediante unos inyectores ultrasónicos con el fin de reducir las emisiones de CO2 en la atmósfera. Se trata de una versión perfeccionada de la conocida técnica de la pulverización de líquidos mediante sonidos, con la que consigue que las gotas de combustible sean diminutas, del tamaño de varios nanómetros (1 nm = 10−9 m), haciendo que “se quemen más rápido y gracias a ello las emisiones de hidrocarburos a la atmósfera se reducirán considerablemente”, explica.

Espuma metálica para capturar CO2

La espuma metálica es un concepto novedoso que, a bote pronto, parece tener poca utilidad. Muy al contrario, se trata de una espuma de magnesio que ayuda a la captura del CO2 en calderas industriales. Su absorción evita que se libere a la atmósfera, por lo que minimizará el tremendo problema de las emisiones a consecuencia de la combustión de hidrocarburos.

Espuma metálica, agua seca y otros inventos contra el cambio climático
Es un invento mexicano, concretamente de científicos del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, que están trabajando para que este nuevo material, unas estructuras metálicas muy porosas, sean eficaces a la hora de capturar el CO2 en las calderas industriales. Actualmente, la investigación se centra en aumentar la capacidad de captura.

Combatir las sequías con agua seca

El agua en polvo es un invento que tiene sus años, patentado en 1.968, y que ahora se revela como una solución para combatir el cambio climático. Consiste en una sustancia que combina agua y sílice, cuya principal característica es que puede absorber todo tipo de gases.

Espuma metálica, agua seca y otros inventos contra el cambio climático
Este agua en polvo actúa de sumidero de carbono, llegándose a demostrar que con sólo seis gramos de esta sustancia puede almacenarse un litro de gas metano. A su vez, otro invento similar, conocido como polvo de agua concentrada o lluvia en polvo, del mexicano Sergio Rigo, ingeniero del Instituto Politécnico Nacional (IPN), consiste en un polvo granulado biodegradable que absorbe la friolera de 200 veces su peso.

Espuma metálica, agua seca y otros inventos contra el cambio climático
Esa enorme capacidad de absorción permite absorber la lluvia y convertirse en unas esferas que puede aplicarse en la raíz de las plantas para regarlas. Sus posibilidades son tremendas para afrontar sequías crónicas.

Mochila que mide el metano

Monitorizar la emisión de metano del ganado es posible gracias a inventos como el de estos científicos argentinos del INTA, que han desarrollado una curiosa mochila que se coloca en el lomo de los animales y mide en tiempo real los gases de metano que genera el ganado.

La información se envía a una base de datos y permite conocer la huella de carbono de una determinada granja o rebaño, y tambien a nivel agregado. Con ello se busca incentivar nuevos inventos o mecanismos que complementen éste para mitigar los efectos de este potente gas.