Estar gordo o delgado depende de una bacteria
En los últimos años, los científicos estudian por qué algunas personas, por mucho que coman, no engordan, y otras, llevando una dieta frugal y sana, enseguida cogen unos kilos de más. Tiene que ver con las comunidades microbianas que viven en nuestros intestinos. Por supuesto hay otros factores que afectan, en especial, la dieta y el ejercicio físico.

Se han realizado una serie de experimentos, cuyos resultados se explican en la revista Science, por parte de un equipo de investigadores de la Universidad de Washington, en los que traspasaron bacterias que viven en el intestino de los seres humanos a ratones. Los científicos creen que la obesidad se puede frenar a partir del control de estas bacterias.

Los científicos comenzaron su estudio buscando cuatro pares de gemelos en los que unos fuera obeso y otro delgado. Después, implantaron sus bacterias en ratones, que fueron criados en condiciones controladas. Todos los ratones fueron alimentados exactamente con la misma dieta, pero los ratones que tenían los microbios de la obesidad crecieron más gordos que los que recibieron los microbios de la delgadez. Además, su metabolismo también cambió.

La siguiente etapa del experimento fue aún más interesante: si se combina con una dieta saludable, las comunidades microbianas que llevan a la delgadez pueden ser contagiosas. Cuando todos los ratones, los obesos y los delgados, fueron reubicados en la misma jaula durante diez días, los ratones obesos comenzaron a mostrar los mismos perfiles metabólicos que sus compañeros. Los científicos creen que las bacterias se contagiaron a través de las heces.

La dieta sigue siendo importante

Estar gordo o delgado depende de una bacteria
Más aún, el cambio de metabolismo ocurrió con una dieta sana, pero no cuando los ratones fueron alimentados con una dieta estadounidense típica, esto es, baja en fibra y alta en grasas saturadas.

Así, se pueden usar estas bacterias para controlar el peso de las personas. Pero también se debe llevar una dieta sana, rica en fibras, y hacer ejercicio moderado. Los milagros no existen. En todo caso, mejor este método que atiborrarse a pastillas o practicar una reducción de estómago.