Estudiantes libaneses construyen un refugio con cajas de plástico
Esta idea no es tan popular como la de levantar muros con botellas de plástico llenas de arena, perfectas para hacer casitas a personas sin recursos tirando de reciclaje. Sin embargo, es parecida en muchos aspectos, como la accesibilidad a los materiales de construcción o el mismo uso del plástico.

Utilizar cajas de plástico a modo de ladrillos, tal es la ingeniosa propuesta de un grupo de estudiantes de arquitectura de la Universidad Americana de Beirut, en Líbano. Apilando las típicas cajas de frutas y verdura, de unos 10 kg, han logrado construir un estupendo refugio de emergencia de fácil creación en situaciones de desastres ambientales o tras conflictos bélicos.

Los estudiantes tenían un objetivo claro: construir un refugio a partir de objetos cotidianos fáciles de encontrar y de manipular para su realización en condiciones de vida extremas. Fue a partir de estas premisas como concluyeron que las cajas de plástico eran la respuesta.

Aprovechan la luz exterior

Las imágenes muestran el resultado obtenido. Como puede verse, se levantó un refugio aprovechando níveas cajas a modo de ladrillos y también como unidad de almacenamiento para aportar fuerza a la estructura al tiempo que se gana en funcionalidad.

Lógicamente, al tratarse de refugios, en principio serían provisionales. Ello significa que existe más flexibilidad a la hora de conseguir una mayor o menos proteccción y, de hecho, esta construcción tiene como puntos fuertes su sólida estructura, la capacidad de almacenamiento, la ventilación y dejar pasar la luz natural, pero también el viento y la lluvia…

Estudiantes libaneses construyen un refugio con cajas de plástico
Más allá de servir para levantar muros, las cajas permiten un mobiliario improvisado (taburetes, mesas…) en su interior, al tiempo que facilitan la abertura al exterior, formando huecos que hacen la función de las tradicionales ventanas.

Psychic Factory tuvo recientemente una iniciativa parecida con sus ingeniosos ladrillos inspirados en Lego que desarrolló para Unicef, con la triple ventaja de proporcionar alimentos, agua y refugios.