Estudio de la calidad de las playas a través de sus animales
La degradación superficial de las playas es fácilmente visible a veces: bolsas de plástico, latas de bebidas, agua de un color poco cristalino, olores. Sin embargo, el estado de las playas se puede comprobar más profundamente de otro modo: estudiando a los pequeños animales que viven entre la arena y en sus zonas adyacentes.

Esto es lo que se han propuesto investigadores de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, España): evaluar el estado ambiental de diez playas andaluzas (desde Isla Canela, en Ayamonte, Huelva, en las proximidades de la frontera con Portugal, hasta la playa de los Lances, en Tarifa, Cádiz, en las proximidades del Estrecho de Gibraltar, es decir, toda la zona atlántica del sur de España) mediante el estudio de la macrofauna de invertebrados.

La idea es estudiar las alteraciones que la actividad humana ha producido sobre las poblaciones de este tipo de animales cuyo hábitat natural es la playa. El proyecto, dirigido por el catedrático Francisco José García García, plantea el estudio de la macrofauna y sus alteraciones en el tiempo y en el espacio (si han necesitado desplazarse para su supervivencia, por ejemplo) y también de sus relaciones con otros invertebrados. Se estudiará en especial al molusco gasterópodo Cyclope Neritea (en la imagen), un tipo de caracola de hábitos carroñeros habitual en esas playas y cuya actividad está relacionada con la disponibilidad de alimento.

Todas las playas que se van a estudiar tienen en común que son playas arenosas y están próximas o incluidas dentro de parajes naturales protegidos y sometidas a un fuerte impacto humano, especialmente, a la presión urbanística. En resumen, un estudio de cómo afecta el comportamiento del hombre sobre la biodiversidad y sobre el equilibrio biológico.

Para el estudio delimitarán las playas en tres grandes áreas. La primera de ellas será la zona urbanizada. la segunda, una zona de transición con acceso moderado; y la tercera, el espacio protegido.