Etiquetas para un consumo de pescado sostenible
Las autoridades británicas son conscientes del peligro que supone para la biodiversidad marina un exceso de pesca y un exceso de consumo de ciertos tipos de pescado. Porque, sí, es verdad que los gobiernos y los pescadores tienen una gran parte de responsabilidad en este asunto, pero también los consumidores tenemos otra gran parte. Consumir peces en vías de extinción y no permitir que se recuperen sus poblaciones pone en peligro la supervivencia de muchas especies.

Por ello, la Asociación por la Conservación Marina (MCS, por sus siglas en inglés), organismo británico que tiene como objetivo preservar la biodiversidad y el medio ambiente marino, ha puesto en marcha una iniciativa que consiste en etiquetar los pescados para que el consumidor sepa en qué estado de conservación se encuentra y pueda así ejercer su derecho de comprar con responsabilidad.

La clasificación se hace con cinco números y otros tantos colores como los que se pueden ver en la imagen. Son los siguientes:

    1. Verde fuerte: pescados sostenibles, no hay ningún problema en comprarlos.
    2. Verde pálido: es una buena elección para comprar pescado, pero algunos aspectos de su producción o de su gestión podrían mejorarse.
    3. Amarillo: especies que no se pueden considerar estrictamente sostenibles; se pueden consumir, pero sólo hasta una cierta cantidad si no se quiere que comiencen a peligrar; hay que comprobar su estado constantemente.
    4. Naranja: su compra no es sostenible y algún aspecto de su producción puede ser cuestionado desde el punto de vista medioambiental; puede ser que se esté deteriorando la pesquería y esté a punto de alcanzar el nivel 5 de esta clasificación; la MCS recomienda no comprar pescados con esta etiqueta.
    5. Rojo: pescados que hay que evitar comprar sin ninguna duda.

Además de estas etiquetas, la MCS, en su página web, ha puesto a disposición de los consumidores una aplicación donde se puede buscar cada pescado y comprobar en qué estado se encuentra y las recomendaciones correspondientes. Una muy buena idea que se debería poner en marcha en el resto de la Unión Europea y en el resto del mundo.