Europa no quiere miel con transgénicos
Hace unos días os contábamos que un apicultor alemán había detectado transgénicos en su miel, por lo que había llevado el caso ante la justicia europea. Pues bien, el Tribunal de Justicia de la UE ha tomado una decisión sobre el asunto. Siguiendo las recomendaciones del Abogado General, defiende el derecho a una miel libre de transgénicos.

El Tribunal Europeo considera que la presencia de polen de este tipo de cultivos necesita un proceso de autorización específico. La sentencia vale para todos los países miembros de la Unión Europea, pero el que más la va notar es España, ya que es el único Estado donde se cultivan transgénicos a gran escala.

La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE puede llevar a consecuencias nefastas para los apicultores españoles, ya que podría impedir que comercializaran con la producción contaminada, cuando ni siquiera ellos son los culpables. Organizaciones ecologistas como Amigos de la Tierra y Greenpeace, así como la COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos) exigen al Gobierno de España que tome medidas urgentes para evitar daños al sector. Unas medidas que se pueden reducir a algo tan sencillo como prohibir el cultivo de transgénicos en el país.

El Gobierno permite los transgénicos, las multinacionales como Monsanto y otras venden sus productos a algunos agricultores, ganando muchísimo dinero con ello y siendo los verdaderos responsables de la contaminación, pero quienes van a sufrir las consecuencias son los productores de miel. El sistema es muy injusto. Perverso, casi podríamos afirmar. La única solución es apostar desde las instituciones públicas por un modelo de agricultura familiar y sostenible.

La sentencia obligará a revisar la legislación en toda Europa, especialmente en España. Se demuestra así que no pueden coexistir los cultivos no transgénicos con los transgénicos. Además, no hay una legislación que regule las responsabilidades y que proteja a apicultores y agricultores ante poderosas empresas como Monsanto, las verdaderas responsables de la situación y las que deberían pagar por la contaminación que producen.

Se calcula (no se sabe a cierta cierta porque el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino no ofrece datos exactos) que en España se cultivan unas 70.000 hectáreas de maíz transgénico cada año, además de los experimentos al aire libre que se llevan a cabo.