Europa quiere acabar con la basura electrónica
La Eurocámara exigirá a partir de ahora normas más estrictas para mejorar la gestión de los residuos eléctricos y electrónicos que se producen en la Unión Europea. Se han propuesto nuevos objetivos de recogida, reciclaje y reutilización, así como medidas para reducir la carga administrativa de las empresas. Por último, los europarlamentarios también han reclamado normas para prevenir la exportación ilegal de estos residuos a países en desarrollo, como ha estado ocurriendo durante muchos años en Agbogbloshie, Ghana.

El Parlamento Europeo ha aprobado una serie de modificaciones a la propuesta de la Comisión Europea (con 580 votos a favor, 37 en contra y 22 abstenciones) para actualizar la directiva vigente desde 2003. Según el funcionamiento de las instituciones europeas, el Consejo de Europa deberá revisar estas disposiciones del Parlamento.

En todo caso, la advertencia de la Eurocámara es clara: ya no van a permitir que se sigan desechando residuos de forma incontrolada. Tanto las autoridades públicas, como los fabricantes y los consumidores tendrán que poner algo de su parte para garantizar la recogida y el reciclaje de los productos eléctricos y electrónicos.

El Parlamento Europeo exigirá a los Estados miembro recoger, como muy tarde en 2016, como mínimo, el 85% de los residuos generados. Además, para 2012, se tendrán que recoger, al menos, cuatro kilogramos de residuos por persona. Pero también se va a promover el reciclaje. El objetivo de reciclaje que recomienda la Eurocámara para 2016 es de entre el 50 y el 75%, dependiendo de la categoría del producto. Algunos residuos quedarán exentos de la norma, como los módulos fotovoltaicos de los paneles solares, que deben ser tratados por profesionales.

Otro punto importante de la nueva normativa es la unificación de los sistemas de registro e información para reducir la carga administrativa de las empresas. También se va a reducir el número de categorías de productos para simplificar los trámites.

En cuanto a los productores, deberán crear diseños ecológicos que faciliten el desarmado, el reciclaje y la reutilización de sus productos, así como reducir las emisiones de sustancias peligrosas.