Europa quiere reducir las emisiones de los coches
Desde el 1 de enero de 2013, Irlanda ostenta la presidencia de la Unión Europea. Uno de sus objetivos es disminuir las emisiones de gases contaminantes procedentes de los coches. Para ello, ha anunciado un acuerdo entre el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo que define las diferentes modalidades a las que se podrán acoger los fabricantes de automóviles. El objetivo es que ningún coche supere los 95 gramos de dióxido de carbono (CO2) por kilómetro.

Según el ministro irlandés de Medio Ambiente, Phil Hogan, el acuerdo busca un equilibrio entre los objetivos medioambientales y los criterios económicos. Es una forma de luchar contra el cambio climático y permitirá ahorrar a los consumidores. Además, impulsa la innovación y la competitividad en la industria automovilística de Europa y creará puestos de trabajo.

En definitiva, un importante impulso para lograr una economía competitiva con bajas emisiones de CO2. El acuerdo supone la creación de una herramienta llamada “supercréditos” que tienen el objetivo de animar a los fabricantes a que desarrollen tecnologías con emisiones de carbono muy reducidas. El objetivo, a más largo plazo, es reducir las emisiones durante toda la vida útil del vehículo.

El coche privado, un gran consumidor de energía

Lo cierto es que el uso del coche privado supone en Europa un gran gasto de energía, además de las emisiones que genera. La organización WWF pide, en este sentido, lograr ciudades más sostenibles. Según el grupo ecologista, el coche privado consume el 15% de toda la energía demandada en España. Además, el 40% de las emisiones derivadas del transporte proviene del tráfico urbano. Se debe reducir la cantidad de coches circulando por las ciudades. Para ello, no hay otro camino que fomentar el transporte público, así como impulsar el uso de la bicicleta o el ir a pie.

Europa quiere reducir las emisiones de los coches
Un menor uso del coche, no sólo reduce el consumo energético y disminuye las emisiones, sino que también reduce los tiempos de viaje y los atascos, lo que mejora el medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos.