Europa, cada vez más vulnerable al cambio climático
Es un problema global, pero afecta de forma distinta a las diferentes regiones del planeta. Aunque el cambio climático es caprichoso, hay una serie de patrones orientativos que hacen luz sobre la que se avecina.

Estos días se han difundido los últimos pronósticos realizados para Europa por la Agencia Europea de Medio Ambiente y el resultado no es en absoluto halagüeño. El resumen de las conclusiones es sencillo: el cambio climático empezará a mostrar un peor rostro conforme vaya acelerándose, cosa que ya ha ocurrido, y lo hará en forma de eventos extremos: sequías, inundaciones y tormentas, entre otras manifestaciones.

Una de las diferencias más importantes con respecto a predicciones anteriores, en efecto, es ese aceleramiento observado. En concreto, se subraya un incremento en el ritmo del calentamiento del hemisferio norte en general, por lo que afecta a Europa de pleno.

El hemisferio norte se calienta más rápido

El trabajo hace hincapié en el calentamiento del hemisferio norte a un ritmo superior al promedio global, y precisamente por este mayor avance se esperan “múltiples peligros climáticos”.

La aceleración del cambio climático detectada en el hemisferio norte es la gran novedad de este estudio. Según Hans Martin Füssel, uno de los autores del informe, “ahora tenemos más datos que confirman que el aumento del nivel del mar se está acelerando”, dijo.

Europa, cada vez más vulnerable al cambio climático
Sobre todo, ocasionado por “el aumento de la desintegración de las capas de hielo. A ello hay que unir la evidencia que supone el aumento de las fuertes precipitaciones en Europa, con el resultado de las inundaciones, un evento extremo. Eso es lo que está causando las inundaciones y, al tiempo, confirmando las proyecciones”.

En la misma línea, la fusión de los glaciares de los Alpes y los Pirineos se considera inevitable en un plazo relativamente corto, habida cuenta del aumento de las temperaturas en cadenas montañosas como éstas.

En Europa central se espera un aumento de las temperaturas. En concreto, habrá un incremento de las olas de calor. Por su parte, los bosques boreales de Escandinavia también verán modificado su equilibrio.

El resultado será menos frío: menos nieve, menos hielo y un mayor riesgo de que haya tormentas de invierno y plagas. Por su parte, el Mediterráneo también sufrirá un importante aumento de las temperaturas que se cataloga de “drástico”, provocando condiciones extremas de calor que derivarán en sequías, malas cosechas e incendios forestales más frecuentes e intensos.

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Asimismo, el calentamiento global disparará los casos de enfermedades tropicales, incluso en las regiones tradicionalmente más frías, como son las más situadas al norte.

El trabajo pone como ejemplo la fiebre del Nilo Occidental, cuya extensión por el norte de Francia se espera en apenas unas décadas. No más tarde de mediados de siglo, apunta el trabajo.

Impulso al turismo del norte y bajón en el sur

Pero no todo es negativo. Al menos, no para las zonas más frías, en las que promocionar el turismo resulta más complicado que en la zona mediterránea.

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Aquel aumento de la temperatura que mermaría la nieve en los bosques boreales, pongamos por caso, también significará un mayor atractivo turístico para el verano, así más recursos para la obtención de la energía hidroeléctrica.

Por contra, en el Mediterráneo se espera la tendencia contraria. Es decir, un calor extremo en forma de olas de calor más largas, intensas y frecuentes desalentará a los turistas.

España no se lleva la mejor parte

Según este mismo informe, los pronósticos para España no son nada optimistas. De hecho, se encuentra entre las regiones “críticas”, puesto que la AEMA indica que el sur y sudeste de Europa, señalada como el área más perjudicada.

Europa, cada vez más vulnerable al cambio climático
Los costes de los daños esperados a consecuencia del cambio climático alcanzan un importe máximo en la zona mediterránea, y se señala como puntos críticos más vulnerables a las inundaciones tanto las zonas costeras como las llanuras.

El estudio de la AEMA incorpora una gama de indicadores que incluyen la agricultura, la salud, el transporte y la biodiversidad a la hora de hacer sus proyecciones.

Con respecto a la biodiversidad, por ejemplo, afirman que se observa un adelantamiento de los ciclos de vida en algunas especies como aves, ranas o mariposas, advirtiendo a su vez que su capacidad de adaptación no puede ser tan rápido como lo hace del cambio climático.

Por lo tanto, se espera la extinción de numerosas especies locales, así como cambios importantes en los ecosistemas como consecuencia de las migraciones hacia zonas más frescas provocadas por el calentamiento.

Su objetivo, desde un enfoque práctico, es animar a implementar medidas tanto pasando a la acción, mediante una transición a una sociedad baja en carbono más rápida, como con el fin de minimizar sus efectos de manera preventiva.

Europa, cada vez más vulnerable al cambio climático
A tal efecto, la AEMA hace un llamamiento al sector financiero para que invierta en proyectos que ayuden a mitigar el cambio climático en Europa. Solo así ven viable una transición llevada a cabo a tiempo para poder afrontar las consecuencias del cambio climático e, idealmente, para frenarlo.

“Es necesario recurrir al capital privado” para caminar a una sociedad baja en emisiones, es decir, a un planeta que apueste por las energías limpias para así ser más resistente al cambio climático, apuntan.

Con respecto a otras áreas del planeta, el estudio pronostica una elevación de los niveles del mar de entre 1,5 y 2 metros de promedio. Lógicamente, ello supondrá una gran amenaza para las costas y zonas bajas, como Bangladesh, el sur de Florida, California o Shanghai.