Éxito del Nissan Leaf en Noruega
El Nissan Leaf fue lanzado en Estados Unidos y Japón en diciembre de 2010. Desde su llegada al mercado, ha cosechado un gran éxito de ventas (se entiende que para tratarse de un vehículo eléctrico que no contamina). ¿Tendrá el mismo éxito en el resto del mundo?

De momento, en Noruega, parece que sí. En seis meses, se han vendido mil unidades. Una cifra que tiene aún más valor si tenemos en cuenta que el país escandinavo sólo tiene unos cinco millones de habitantes (menos que el área metropolitana de Madrid, por ejemplo). Esa cantidad de coches vendidos supone que, en febrero de 2012, alcanzó prácticamente el 2% de las ventas totales de coches nuevos.

Pero, los conductores que eligen un Nissan Leaf, ¿lo hacen por ecología y respeto al medio ambiente, o por economía? En el caso concreto de Noruega, por ambas razones, ya que el Gobierno del citado país ha desarrollado algunas interesantes exenciones fiscales y otras medidas.

En Noruega, puede ser una ventaja, desde el punto de vista económico y, también desde el punto de vista práctico, comprar un vehículo eléctrico en vez de uno que funcione con derivados del petróleo. El ahorro que puede llegar a conseguir un ciudadano noruego puede reducir a la mitad el precio del coche. Pero, además, el conductor que no contamina tendrá ventajas durante toda su vida.

El impuesto sobre las ventas en Noruega se calcula en función del tamaño y la cilindrada del coche y oscila entre 3.800 y 30.000 euros. Pero para un Nissan Leaf es cero. Además, el propietario no tiene que pagar el impuesto de matriculación, ni el impuesto de circulación, no paga peajes en las autopistas ni tasas en los aparcamientos públicos. Conducir un eléctrico en Noruega se premia durante años, no sólo a la hora de comprar el vehículo. ¿Envidia de los otros conductores? ¡Ah! Es el premio por no contaminar.

Por otra parte, también se facilita la vida de los conductores responsables con el medio ambiente. Casi todos los aparcamientos cuentan con un punto de recarga para coches eléctricos. No hay peligro de quedarse tirado en medio de la ciudad. Pro otra parte, los eléctricos pueden usar el carril-bus. Los que no contaminan, se libran de los atascos en la hora punta.

Mientras en otros países, los ciudadanos tienen que meditar qué les conviene, si un eléctrico o un coche contaminante, en Noruega casi se podría afirmar que es de tontos no comprar un coche eléctrico.