Expertos piden más transparencia a Japón en lo nuclear
Expertos extranjeros invitados a participar en la reunión del comité que investiga el accidente en la central nuclear japonesa de Fukushima han declarado que la energía nuclear y las decisiones políticas que se toman al respecto en dicho país deben tener un carácter más transparente.

En la reunión participaron cinco expertos de Estados Unidos, Francia, Suecia, China y Corea del Sur. Richard Meserve, del Instituto Carnegie, señaló que tras el terrible accidente nuclear quedó minada la confianza que la sociedad japonesa deposita en el Gobierno y las compañías de energía nuclear. Meserve, ex jefe de la Comisión para Regulación en Materia Nuclear de Estados Unidos, por su parte, ha dicho que en ese organismo toda la información está disponible para la población, excepto la relacionada con la garantía de la seguridad antiterrorista. La opinión pública tiene derecho a saber la verdad.

El experto Lars-Erik Holm, jefe del Departamento de Sanidad y Seguro Social de Suecia, a su vez, recordó que, por falta de una información detallada, una parte de la población de las zonas cercanas a la central siniestrada se alejó del lugar por su propia cuenta en dirección noroeste, donde fue registrado el más alto nivel de la contaminación radiactiva.

Los expertos extranjeros, al escuchar el informe preparado por su colegas nipones y aprobado por el Gobierno del Japón el pasado diciembre, hicieron estas observaciones, que se tomarán en cuenta al redactar, para julio próximo, el informe definitivo sobre las causas del accidente en Fukushima y la capacidad de respuesta ante sus consecuencias.

El fuerte seísmo y el posterior tsunami que azotaron la costa nordeste de Japón el 11 de marzo de 2011 dejaron fuera de servicio los sistemas de refrigeración de la central Fukushima, lo que provocó explosiones en varios reactores y fugas radiactivas.

Las autoridades evacuaron a la población en un radio de veinte kilómetros en torno a la planta. Poco después, se reportó la contaminación radiactiva del aire, el agua marina y potable, y los alimentos, particularmente con isótopos de yodo y cesio.