Extrañas muertes de delfines en la costa de Texas
Medioambientalmente hablando, el Golfo de México quedó tocado, por no decir hundido, tras el colosal derrame de petróleo provocado por BP en la zona. Dos años después del desastre, la contaminación de sus aguas podría seguir dando disgustos y explicar las misteriosas muertes de 123 delfines que se han encontrado varados en las costas de Texas en los últimos meses.

Es de esperar que de aquellos lodos vengan de estos barros, temen los científicos encargados de dar una respuesta al constante goteo de muertes de delfines. Aún así, ésta es sólo una de las hipótesis en las que trabajan los expertos para dilucidar las causas del enigmático fenómeno, ocurrido desde noviembre a marzo, definido por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) como un “evento de mortalidad inusual”. De hecho, este número de muertes detectadas en cinco meses alcanza cifras normales para todo un año.

En concreto, los científicos están estudiando distintas posibilidades como posibles causas de los fallecimientos, que van desde la proliferación de algas a la contaminación por hidrocarburos. No quieren descartar ninguna hipótesis, pues todavía creen que es demasiado pronto. Será al analizar los tejidos de los animales muertos cuando se intente dar con alguna explicación convincente, si bien las pruebas forenses tampoco son la panacea. A ello se le suma la coincidencia de que en la misma zona también se han registrado muertes incomprensibles de aves y peces, señalan desde NOAA. Una clara evidencia, por otra parte, de que la salud del ecosistema falla.

No es la primera vez que se produce este tipo de situaciones. Hay innumerables antecedentes en distintas partes del mundo. Sin ir más lejos, desde la barbarie ecológica del Golfo en el 2010 se han registrado varios casos similares. Entonces, muchos delfines morían al irritarse sus pulmones a consecuencia de los gases de hidrocarburos e introducirse el crudo en sus ojos.