Filtros anticontaminación caseros en Pekín
Raro es el día que Pekín amanece con el cielo azul. El problema de contaminación de la ciudad china es ya casi endémico. Cada vez más gente sale a la calle con máscaras para proteger su salud. No sólo hay que protegerse de la contaminación en la calle, también en las casas es conveniente instalar filtros para la contaminación. Pero el precio es elevado.

Un grupo de personas, sumándose a la moda mundial del DIY (Do It Yourself, hazlo tú mismo) ha decidido construir sus propios filtros caseros. En menos de cinco minutos y por menos de 30 dólares consiguen un purificador de aire tan eficaz como los modelos profesionales que se venden a un precio mucho mayor.

La pregunta que cabe hacerse, entonces, es por qué cuestan tanto las filtros que se venden en las tiendas. Hace años, nadie se planteaba la posibilidad de comprar uno, pero, ante el problema de contaminación, han proliferado entre los ciudadanos de Pekín. La gente quiere reducir las posibilidades de contraer enfermedades respiratorias. Además de las máscaras y los filtros anticontaminación, muchas personas se rodean en casa de plantas para limpiar el ambiente.

El Gobierno de China ha anunciado que invertirá 275.000 millones de dólares (lo que equivale al PIB de Hong Kong) durante los próximos cinco años para combatir la contaminación del aire. Pero muchos ciudadanos no están dispuestos a esperar.

La gente no quiere arriesgar su salud

Filtros anticontaminación caseros en Pekín
En 2012, se vendieron casi tres millones de filtros de aire, un aumento de alrededor del 50% respecto al año anterior. En enero, se produjo un terrible pico de contaminación. Durante los siguientes cuatro meses, las ventas de filtros aumentaron un 170% respecto al mismo periodo del año anterior.

También ha aumentado la venta de plantas. De hecho, algunas tiendas se promocionan destacando con exactitud cuántos miligramos de contaminantes pueden eliminar cada especie.

Las partículas PM 2,5 se mantienen en niveles altos en ciudades como Pekín, Shanghai y Guangzhou. Es el más grave problema ambiental y no acaba de solucionarse.