Formas extremas de ahorrar agua: ¿Hasta dónde llegarías?
El ahorro de agua es un gesto eco-amigable que supone una gran contribución en favor de mundo más verde. Controlar el uso de un recurso tan básico como es el líquido elemento se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla de las políticas ambientales de todo el mundo.

Sin embargo, la triste realidad se impone y lo cierto es que por mucho que se intenta concienciar a la población, nunca es suficiente. Habida cuenta, por otra parte, de que las campañas de concienciación brillan por su ausencia demasiado a menudo. Y no solo eso, porque también lo hacen las políticas integrales que deberían ir conectadas a aquellas y dirigirse no solo a los ciudadanos, sino igualmente a los grandes consumidores, como son la agricultura y la industria.

Sea como fuere, como ciudadanos podemos contribuir a un consumo de agua mucho más racional y, sumando pequeños esfuerzos, lograr una gran diferencia. ¿Pero, lo hacemos? ¿Y, por otra parte, hasta dónde estamos dispuestos a llegar?

La respuesta la conocemos cada uno de nosotros. A nivel estadístico, el derroche de agua es importante, y no solo debido a averías que no se arreglan (el simple goteo de un grifo supone perder al día 30 litros de agua) sino porque el consumo doméstico supone un uso que abarca muy distintos usos, desde ducharnos, llenar la piscina, regar las plantas del balcón, la terraza o el jardín, lavar el coche, cocinar, bañarnos o ducharnos, bañar a nuestra mascota, tirar de la cadena, llenar el acuario, hacer la limpieza de la casa, incluyendo la colada y la vajilla…

Formas extremas de ahorrar agua: ¿Hasta dónde llegarías?
Así las cosas en este mundo nuestro, en el que no hemos de ir a por agua al pozo ni a un río o fuente lejanos, la comodidad de tenerla abriendo un grifo pasa factura al planeta. A medio y largo plazo, nos la pasará a nosotros, y mientras tanto podemos aportar nuestro granito de arena nuestra gotita de agua para cambiar las cosas antes de que sea demasiado tarde.

¿Cómo podemos contribuir a reducir el consumo de agua? Basta con hacer pequeños gestos cotidianos. Si todos o, al menos, una gran mayoría convertimos en hábito algunos trucos para ahorrar agua en casa tenemos un buen terreno ganado.

En este post queremos ir más allá en los buenos hábitos de uso de un recurso natural tan preciado, imprescindible para la vida y también prescindible para algunas cosas que ni se nos pasan por la cabeza. Después de leer las tres propuestas de ahorro extremo que hacemos en este post, nada volverá a ser lo mismo…

Hacer pipí en la ducha es ecológico

Por un lado, sabemos bien que ducharse siempre es más ecológico que bañarse. Eso sí, siempre que no nos eternicemos debajo de la alcachofa. Bastan cinco minutos para darnos una ducha satisfactoria, y si además hacemos pipí, la ducha todavía será más eficiente.

Formas extremas de ahorrar agua: ¿Hasta dónde llegarías?
No es idea mía, aunque tampoco sería raro que por sentido común cualquiera pudiera tenerla. Pero no es el caso, al menos, no ha sido un ciudadano corriente y moliente quien ha logrado difundir esta idea por medio mundo, sino una organización ambiental brasileña.

Con un tono chistoso, la campaña de la ONG SOS Mata Atlántica tenía como objetivo proteger la floresta atlántica brasileña poniendo el acento en el ahorro de agua en el cuarto de baño. Su propuesta, como no podía ser de otra manera, se hizo viral desde su mismo inicio, y actualmente sigue siendo un referente como campaña ambiental de éxito. ¿Y tú, cómo lo ves? ¿Te atreves?

No lavar nunca los vaqueros

Aunque la fabricación de los jeans y la ropa de tela vaquera en general supone un gran impacto para el medio ambiente, también es cierto que son prendas muy resistentes y, ¡oh, sorpresa!, además ahora nos enteramos de no es necesario lavarlas.

Formas extremas de ahorrar agua: ¿Hasta dónde llegarías?
No lavar los jeans, así es, está poniéndose de moda. ¿Pero, por mucho que ahorremos agua, electricidad y detergentes es higiénico?

Que nos lo aconseje el CEO de Levi’s, Chip Bergh, y que incluso predique con el ejemplo, obviamente no es garantía de nada. Puro marketing, más bien. Pero los microbiólogos apoyan la idea, y eso ya es harina de otro costal.

Airéalo tendiéndolo, congélalo, pero no lo laves. Aunque parezca una costumbre sucia, un pantalon vaquero que no conozca el agua será más sostenible, aguantará limpio y no se deformará, por lo que te quedará mejor.

Un espray de bacterias como única ducha

Si en lugar de ducharnos en lugar de bañarnos damos un paso más y ni siquiera nos duchamos, entonces estaremos apostando por un mundo todavía más sostenible. ¡Una jugada maestra!

Formas extremas de ahorrar agua: ¿Hasta dónde llegarías?
¿Sí pero, a costa de qué? Los microbios y los malos olores tomarán nuestro cuerpo… No necesariamente, en realidad. Al menos, no ha sido así en el caso de un ingeniero, que gracias a un espray de bacterias ha pasado 12 años sin ducharse.

Son bacterias especiales, que resultan inocuas. Cuando se pulverizan mediante el uso de un espray bautizado como Mother Dirt, desplazan a las perjudiciales, afirma su inventor, David Whitlock, un ingeniero del Instituto Tecnológico de Massachussets que afirma llevar la tira de años sin ducharse gracias a este curioso invento.

Formas extremas de ahorrar agua: ¿Hasta dónde llegarías?
“No me he duchado en 12 años”, dijo Whitlock en un programa de televisión. Además de rociarse bacterias vivas (concretamente Notrosomas eutropha, una especie que encontramos en el suelo y el agua no tratadas) dos veces sucesivas para conseguir un efecto desinfectante y dsodorizador, utiliza una esponja mojada de forma excepcional.

La idea de sustituir este espray por el jabón y el agua surgió tras ver cómo los caballos se daban baños de arena y estudiaron los microbios en ella presentes. Finalmente, aislaron las idóneas para conseguir el efecto buscado.