Freedom Cove, la casa ecológica flotante
Freedom Cove es una de esas curiosidades insólitas que además de sorprender tienen una originalidad tal que simplemente son únicas. En este caso, además, lo increíble es que sea una obra llevada a cabo por dos personas ajenas al mundo de la construcción, concretamente un matrimonio de artistas, escultor él y bailarina ella, ahora jubilados.

Ahora sexagenarios, iniciaron su colosal obra hace dos décadas, justo a la costa de Tofino, una isla de Vancouver, en la Columbia Británica (Canadá), con el objetivo de llevar una vida más sostenible. Desde 1992, y hasta hoy, han ido haciendo realidad su sueño ecológico, un hogar con forma de isla flotante que rezuma sensibilidad ambiental, amén de un sinfín de plataformas en las que podemos encontrar numerosos invernaderos, una pista de baile, una galería de arte, habitaciones para dueños y huéspedes y también un estudio donde la pareja crea.

Una vida sostenible

En esta isla abanderada de la sostenibilidad, como no podía ser de otra manera, la producción de energías limpias es un objetivo cumplido gracias a una instalación de paneles fotovoltáicos, y el agua se obtiene tanto de la lluvia como de una cascada cercana.
Freedom Cove, la casa ecológica flotante
La pesca y las frutas y verduras ecológicas que producen sus cinco invernaderos les abastecen de sobra, tanto a ellos como a sus constantes invitados, que acuden constantemente para conocer el proyecto y aprender in situ lo que significa llevar una vida más sostenible en un entorno autosuficiente hecho con sus propias manos.

Vivir sin gastar ni ensuciar

Sus moradores, la pareja canadiense Wayna Adams y Catherine King, ha hecho realidad su sueño, dedicando buena parte de su vida a luchar por él. Finalmente, lo han conseguido. Han demostrado que pueden llevar una vida autosuficiente que supone un mínimo impacto ambiental.

Su huella de carbono es ligera como una pluma, pues apenas generan residuos, no consumen, casi no necesitan dinero en su día a día. Salvo excepciones que confirman la regla, su estilo de vida está en las antípodas del nuestro, lejos del consumismo, de la generación de desechos, de emisiones de gases de efecto invernadero constantes…

Un jardín de alimentos flotante

Además de bautizar su hogar con un nombre que habla por sí solo, “Freedom Cove”, también se refieren al que es su hogar y lugar en el mundo como un “jardín de alimentos flotante.”

Tan idílico es su planteamiento de vida, que además los dos artistas venden sus obras de arte (pinturas, etc.) y parte de su cosecha para obtener ingresos con los que hacer frente a imprevistos. Hasta ahora, es decir, durante los últimos veinte años se ha conseguido la autosuficiencia con éxito.

Freedom Cove, la casa ecológica flotante
El paisaje natural en el que han decidido ubicar su hogar es otro acierto. Las impactantes imágenes nos muestran con claridad el resultado logrado, y cómo su acceso solo es posible en barco, si bien una vez dentro puede accederse a las distintas plataformas a través de unos caminitos de madera.

Su casa verde levantada en un entorno verde, sus vivos colores e imaginativa arquitectura, con faro incluido, es todo un espectáculo y demostración de lo que hasta dónde se puede llegar con valentía.

Y, en fin, el proyecto de estos dos soñadores con los pies en el suelo demuestra que la utopía, los sueños imposibles no lo son tanto, si uno se lo propone. Lógicamente, lo ideal sería no tener que luchar tanto, que no fuese tan complicado o sacrificado llevar una vida sostenible. Lamentablemnte, ir contra corriente siempre supone pagar un alto precio. ¿Un precio excesivo? Si a cambio el espíritu se libera quizá merezca la pena pagarlo.