Fungicidas caseros
Algunos de los productos que utilizamos en nuestro día a día para uso doméstico pueden servir de fungicidas, no sólo sirven para los oportunos ataques microbiológicos. Son los siguientes:

Ruda: Es una planta medicinal cuyo extracto tiene una función antifúngica. Controla la antracnosis, una enfermedad que se presenta en forma de lesiones oscuras tanto en el tallo como en las hojas.

Papaya: Destaca por sus efectos fungicidas, por lo que se suele utilizar mucho en vegetales. Es muy eficaz en el control del mildiu y la roya.

Agua oxigenada: No sólo sirve para limpiar heridas sangrantes, también es útil frente a los hongos, sobre todo el mildiu. Para ello tienen que mezclarse 150 cc con 40 litros de agua y repartirlos por toda la planta.

Cebolla: Si se usa entera tiene un efecto increíble sobre el oidium, más que nada en plantas jóvenes. Se aplica tanto cuando brota la semilla como cuando está en fase de crecimiento. La mezcla suele ser de 500 gr de cebolla por cada 10 litros de agua.

Tomillo: De igual forma que la papaya, su principio activo es capaz de actuar como un fungicida muy efectivo.

Fungicidas caseros
Ajo: En forma de infusión es como se utiliza. Se mezclan 75 gr de ajo con 10 litros de agua y se aplica muy pronto por la mañana o cuando finaliza la puesta de sol. Su acción se degrada con el sol y las altas temperaturas.

Sin embargo, la planta más preciada de todos es la cola de caballo. Contiene un alto índice de silice y eso le convierte en un gran fungicida contra hongos como el iodio, el mildiu o la roya. Se suele usar como modo curativo o preventivo. Se mezcla un kilo de cola de caballo con 10 litros de agua.