Ya se comienza a vislumbrar una revolución que cambiará por completo el mapa energético mundial. El principal cambio lo protagonizará Estados Unidos que pasará de importador de convertirse uno de los mayores exportadores de energía gracias a que cuenta con las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales (petróleo ligero y gas pizarra). Estos productos han sido históricamente un problema por la dificultad de aprovecharlos, pero que con los avances tecnológicos pueden ya extraerse más fácilmente y comercializarlos en un mundo cada vez más global y con necesidades de energía para continuar con un crecimiento que parece tomar el camino de la insostenibilidad.

Futuro mapa energético mundial

Estados Unidos se encuentra a la vanguardia de una radical transformación en la producción de petróleo y de gas que afectará a todas las regiones del mundo.

El gigante americano logrará reducir sus importaciones de petróleo en menos de dos décadas e incluso ser exportador de gas, lo que le hará autosuficiente y recuperará la primera posición como potencia económica. El ascenso norteamericano provocará cambios profundos en las relaciones económicas: la pujanza energética de Estados Unidos debilitará enormemente a China y a Oriente Medio por reducir casi a cero sus importaciones.

Futuro mapa energético mundial

Estados Unidos pasaría de importar actualmente cerca de un 20% de todas sus necesidades energéticas a ser casi autosuficiente en 2035.

Todas parecen ser buenas noticias. Sin embargo, la realidad es que ninguno de los gobiernos está considerando el daño medioambiental y ecológico que puede suponer seguir apostando por recursos fósiles limitados y contaminantes. De nuevo la economía se impone sobre el medio ambiente en un pulso que nos llevará en pocos años a otra crisis mundial, que llamaremos energética.

Futuro mapa energético mundial
Actualmente, Estados Unidos es el segundo mayor consumidor mundial de energía, solo por detrás de China, de modo que el fuerte incremento de su producción de petróleo y gas y la introducción de ambiciosas medidas de eficiencia (que todavía están por ver), supondrá un notable estímulo para el conjunto de su economía. El hecho de que pueda abastecerse energéticamente con los recursos de su territorio ya es un paso positivo para reducir su huella ecológica, pero como siempre no es suficiente para llegar a la excelencia.