Galicia, libre de nucleares
Los tres grupos con representación en el parlamento gallego se han puesto de acuerdo en un asunto. Normalmente cuando sucede algo así, hay que desconfiar. Que los partidos políticos estén de acuerdo en algo siempre hace sospechar. Sin embargo, quizá esta vez sea la excepción que confirma la regla y no haya ningún interés oculto (más que atraer votos). En Galicia, los representantes políticos han declarado la región como zona desnuclearizada, es decir, que no se podrán ubicar ni centrales ni cementerios nucleares en Galicia.

No sólo eso, sino que han instado (a instancias del Bloque Nacionalista Gallego, uno de esos tres partidos políticos) al Gobierno de España a desechar la energía nuclear de forma paulatina y apostar definitivamente por la producción de electricidad mediante fuentes de energía alternativas.

Además del acuerdo respecto a las nucleares, los parlamentarios gallegos quieren impulsar un plan de ahorro y eficiencia energética con el objetivo de reducir la dependencia de fuentes primarias externas. Más aún (aunque, en este caso, el apoyo a la medida lo han dado sólo dos de los tres grupos políticos, el PP y el BNG), han pedido al Gobierno central que no permita que naveguen barcos que transporten residuos o armamento nuclear por la zona económica correspondiente a la comunidad autónoma de Galicia. Una medida que hay que aplaudir. Aunque, recordando el accidente del Prestige, tampoco estaría de más que pidieran que no pasaran petroleros. ¿Sus señorías se han olvidado de aquel desastre?

El Grupo Parlamentario Socialista, el mismo partido que gobierna en España, no ha apoyado que no se prorrogue la vida útil de las centrales nucleares por las posibles necesidades de energía en el futuro, ya que las renovables aún no producen una energía que se almacene con la misma facilidad que otras fuentes energéticas.

Por último, el PP de Galicia y el BNG han aprobado una proposición no de ley para que la subida del precio de la luz no supere en ningún caso el IPC y para que se mantenga la potencia de 10 kilovatios para la tarifa de último recurso, en lugar de rebajarla a 3 kilovatios, como propone el Ministerio de Industria.

La única central nuclear que ha sido proyectada en Galicia ha sido la de Regodela, un proyecto que nunca se llevó a cabo.