Gas Licuado de Petróleo, alternativa a la gasolina
El Gas Licuado de Petróleo (GLP), conocido como autogás o, también, Gas Licuado Vehicular (GLV) , es un combustible líquido que resulta de la mezcla de un 60% de gas natural y un 40% del refino del petróleo. Mientras no se impongan los coches eléctricos es el combustible alternativo más utilizado del mundo. Posee algunas ventajas. Es menos contaminante que la gasolina y, especialmente, que el gasóleo, ya que no contiene azufre ni plomo. Además, produce la mitad de ruido y emite un 15% menos de gases de efecto invernadero.

Este combustible es entre un 30 y un 40% más barato. Hay que añadir que no estará tan sujeto a oscilaciones en su precio como el petróleo, ya que los impuestos que se aplican están congelados hasta 2018. Además, al no dejar residuos en la combustión, el vehículo estará mejor cuidado, sufrirá menos averías y se ahorrará en reparaciones.

Casi cualquier coche que funcione con gasolina (no los diésel) puede usar Gas Licuado de Petróleo. Sólo hay que modificar el motor para incluir un depósito adicional que, habitualmente, se coloca en el maletero. Algunas marcas ya fabrican modelos que incluyen depósito de GLP con autonomías superiores a 1.000 kilómetros, como la sueca Volvo o Chevrolet. La adaptación cuesta entre 1.800 y 2.000 euros. En España, el Instituto para la Diversificación del Ahorro y la Eficiencia (IDAE), otorgará subvenciones que pueden llegar a cubrir toda la inversión para los vehículos nuevos. Los coches que se “retoquen” no perderán la garantía del fabricante. Se espera que, en 2012, existan 60.000 coches circulando con GLP.

Tiene pocas desventajas. Una es una leve pérdida de potencia, que en motores medianos apenas se percibe. Además, existe cierto peligro de fuga de gas. En Francia, por ejemplo, algunos aparcamientos subterráneos prohíben el estacionamiento de estos vehículos para reducir riesgos. En el caso español, faltan, eso sí, puntos para repostar.