¿Es la geoingeniería la solución al cambio climático?
También conocida como ingeniería climática, la geoingeniería es una disciplina científica que tiene como objetivo luchar contra el cambio climático a través de la manipulación a gran escala del medio ambiente. Tiene dos métodos principales: la captura de dióxido de carbono (CO2) y la gestión de la radiación solar. El gran dilema que se plantea es: ¿podrá el hombre controlar los efectos no previstos de esta manipulación a gran escala?

El planeta es un sistema complejo y tratar de controlarlo, manipularlo de forma artificial (en el sentido de no natural), puede suponer un peligro tan grande como las consecuencias del propio cambio climático. En realidad, la geoingeniería parece más un atajo, un plan B, que quiere sustituir a lo que realmente hay que hacer: dejar de quemar combustibles fósiles.

Los métodos para capturar dióxido de carbono son los siguientes:

  • Forestación: plantar árboles donde históricamente no ha habido; se corre el riesgo de alterar los ecosistemas.
  • Uso del biocarbón: un tipo de carbón producido al quemar materiales orgánicos; emite menos CO2 que el carbón natural.
  • Captura y almacenamiento de carbono: almacenar el dióxido de carbono emitido y, si es posible, generar energía con el proceso.
  • Captura directa de CO2: máquinas que extraen dióxido de carbono directamente de la atmósfera.
  • Fertilización oceánica: aumentaría el fitoplancton, que, mediante la fotosíntesis, absorbería más CO2 atmosférico; pero se alteraría el ecosistema marino y es probable que el nivel del mar siguiera aumentando.

Reducir la radiación solar

¿Es la geoingeniería la solución al cambio climático?
En cuanto a la gestión de la radiación solar (GSR), existen diferentes vías:

  • Aumentar el reflejo de la radiación: modificando las nubes, la superficie marina y terrestre o usando técnicas como la siembra de nubes; en principio, frenaría el calentamiento global.
  • Aerosoles estratosféricos: compuestos sulfúricos que reducirían la radiación solar.
  • Reflectores ubicados en el espacio: de momento, sólo es una teoría; se trataría de colocar escudos, espejos u otros objetos para reducir la cantidad de luz solar que llega a la Tierra.

Asombra la capacidad de inventiva del ser humano. Pero, ¿no será más fácil (y barato) dejar de emitir gases de efecto invernadero?