Geotermia que multiplica por 10 la energía de un pozo petrolífero
Los volcanes tienen un gran potencial para revolucionar las energías renovables y, con ello, la obtención energética a nivel global en un contexto bajo en carbono, que permita combatir el cambio climático.

El objetivo, dentro de las opciones que nos proporciona actualmente la geotérmica, es aprovechar las altísimas temperaturas de los volcanes como fuente de energía renovable, eterna a efectos prácticos. Pero para lograrlo sin que ello suponga un impacto ambiental importante y abaratando su coste se precisa de una fuerte apuesta.

Justamente, la que está llevándose a cabo en la plataforma bautizada con el nombre de Thor, la punta de lanza de los esfuerzos tecnológicos que está haciendo le país para conseguir una energía geotérmica cada vez más verde, productiva y económica.

Geotermia que multiplica por 10 la energía de un pozo petrolífero
¿La cuadratura del círculo? No, realmente, si nos centramos en este proyecto, plasmado en la mencionada estación de energía geotérmica, ubicada en la provincia de Reykjanes, una región cercana a Reikiavik, capaz de producir limpia a partir del calor almacenado bajo el suelo, en un área volcánica.

Cada vez más cerca de la independencia energética

Lo que comenzó siendo un trabajo de campo, como apuntamos en el siguiente epígrafe, ha acabado suscitando la expectación del mudo entero. Y es que Islandia no solo ha tenido éxito en la perforación del “corazón” de un volcán, sino que está a punto de obtener tal rendimiento con el funcionamiento del invento que de ser viable acercará al país a la independencia energética.

Sus cifras actuales, de hecho, son envidiables. En 2016, solo la energía geotérmica supuso en torno al 65 por ciento de la energía primaria de Islandia, quedando relegado a un 15 por ciento el uso de combustibles fósiles, sobre todo en el sector del transporte. Por su parte, la geotérmica suele usarse sobre todo para calentar edificios.

Unos porcentajes que podrían aumentar todavía más su contribución verde de resultar viable este proyecto. Paso a paso, está lográndose, por lo que hay razones para el optimismo.

El pozo mide alrededor de 4.700 metros y, aunque aún se tienen que hacer más experimentos y mejoras, la prueba piloto fue un éxito, según sus responsables. Su valoración tan positiva alude, sobre todo, al hecho de que se pudiera encontrar el denominado vapor supercrítico.

Geotermia que multiplica por 10 la energía de un pozo petrolífero
Este vapor denomina a un fluido supercrítico que constituye un estado de la materia entre líquido y gas, alcanzando los 427 grados centígrados de temperatura y 340 bares de presión.

Este agua supercrítica (tan caliente como la lava) es clave para sacar mucho más partido del potencial energético del pozo. A diferencia de otros pozos con un gran potencial energético, en éste se ha conseguido un fácil acceso a este fluido supercrítico, permitiendo emplear tecnologías avanzadas.

Aunque todavía hay mucho camino que andar, pues se precisan al menos dos años para estudiar la viabilidad del proyecto a nivel técnico y económico. Por un lado, es un hecho que se ha tenido acceso a este agua supercrítica, poco menos que el santo grial de la energía limpia.

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Pero al mismo tiempo supone todo un reto de ingeniería que debe solventarse de manera satisfactoria pensando en un contexto comercial. Es decir, no sirve con poder realizarlo si a esta hazaña tecnológica no le acompaña el cumplimiento de requisitos que conviertan esa posibilidad en viable.

De serlo, “podríamos tener de cinco a diez veces más energía que los pozos convencionales”, explica Albert Albertsson, uno de los técnicos participantes en el proyecto. Una fuente renovable barata que podría satisfacer las necesidades de electricidad y agua caliente a una ciudad como Reykjavik, de alrededor de 200.000 habitantes, con apenas tres o cinco pozos frente a las tres decenas que exigiría la tecnología geotérmica convencional.

Deep Drilling Project

Esta ambiciosa iniciativa se conoce como Proyecto de Perforación Profunda de Islandia (IDDP, por sus siglas en inglés), y comenzó con el trabajo de campo iniciado hace unos años por un grupo de geólogos del Iceland Deep Drilling Project.

A pesar de su lo avanzado que se encuentra, todavía está en fase experimental, y su fin es encontrar una fuente inagotable de energía acercándose al mismo corazón de un volcán islandés, llegando a los 5 kilómetros de profundidad.

Pero para ello necesitan que ese vapor suba hasta la superficie. De conseguirlo a través de su extracción con el martillo Thor, la energía geotérmica multiplicaría su productividad en estos entornos. En este punto volvemos al concepto de vapor supercrítico, pues se trata de un concepto clave de cara a multiplicar su rendimiento de un modo hasta ahora inédito.

Eso sí, el resultado también depende del punto elegido, pues los pozos geotérmicos pueden ser de muy distinta potencia. Sin ir más lejos, este grupo de científicos se lanzó a por todas tras descubrir en 2009, de forma accidental, un embalse de magma que dio como resultado el pozo geotérmico más potente jamás encontrado.

Para su hallazgo fue necesario perforar alrededor de 2 kilómetros, lo que dio como resultado el pozo geotérmico más potente registrado. Es decir, se necesita apostar de forma decidida por un enclave determinado y correr ciertos riesgos, asumiendo que el fracaso también forma parte de la aventura.

Geotermia que multiplica por 10 la energía de un pozo petrolífero
Éste y otros proyectos similares, aunque no tan espectaculares, buscan respuestas a un mismo desafío: aumentar el rendimiento de la energía geotérmica, considerada una prometedora alternativa a los combustibles fósiles.

De los resultados de estos innovadores intentos y de otros que se realizan en distintas partes del mundo dependerá que se puede conseguir un rendimiento que revolucione las energías verdes. No en vano, el abandono de los hidrocarburos depende en gran medida de que este tipo de inventos prosperen.