¿Por qué los grandes depredadores cazan cerca de las casas?
No forman parte de la fauna urbana, al menos por ahora. Sin embargo, están acercándose cada vez más a las zonas habitadas. Acuden a ellas a cazar, en muchas ocasiones por pura desesperación. Algunos lo hacen esporádicamente y otros ya por costumbre, pero en todos los casos la alteración de sus ecosistemas motiva sus conductas.

Ocurre en buena parte del mundo, pero en América del Norte el fenómeno es especialmente llamativo. Las zonas urbanas y suburbanas son el hogar de numerosos depredadores, pequeños y grandes, donde logran prosperar. Por lo pronto, en los alrededores de Chicago son mapaches y coyotes, donde la Ohio State University lleva a cabo una investigación desde hace más de una década.

El líder de la investigación, Stan Gehrt, explica que, además de los coyotes, mapaches, mofetas y zorros “han logrado penetrar en el paisaje urbano bastante bien”. Aunque aquellos son los más recientes y los más grandes, no puede descartarse que empiecen a llegar también otros depredadores superiores, como lobos, pumas y osos.

Un reto de convivencia

De hecho, ya hay muchos ejemplos al respecto. Para el experto, se trata de una clara tendencia. “Si el ser humano se refugió en las ciudades para evitar la vida salvaje, ahora ésta viene a su encuentro”, apunta.

¿Por qué los grandes depredadores cazan cerca de las casas?
“Lo curioso es que ahora tenemos carnívoros que se trasladan a las ciudades”, apunta. Y una de las razones es obvia: la urbanización está expandiendo las ciudades en sus territorios. De acuerdo con el experto, es “una calle de dos sentidos”. O, lo que viene a ser lo mismo, nosotros llegamos hasta su casa y ellos lo hacen hasta la nuestra.

Para ello, están adaptándose al medio urbano. Tanto pequeños como grandes carnívoros están demostrando “ser flexibles” para lograrlo en gran número, pronostica Gehrt. Casualmente, estos días está siendo noticia la presencia de pumas cerca de las casas en Los Ángeles.

En este caso, andan en busca de sus presas, los ciervos, que a su vez se sienten atraídos por el agua y la vegetación de las residencias, piscinas y jardines. Según un reciente estudio publicado en PLoS ONE, los pumas (Puma concolor) se acercan a las poblaciones humanas de la región, pudiendo entrar en ellas en busca de sus presas.

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El caso de los osos hambrientos que asaltaban tumbas para comer sus cadáveres es otro ejemplo de hasta dónde pueden llegar los animales para encontrar alimento. Ocurrió en un cementerio del pueblo ruso de Vezhnya Tchova, en la república de Komi, cerca del círculo ártico. Su desesperación, tras un verano sofocante que hizo desaparecer su alimento habitual (bayas y hongos) les hizo buscar alimento en cualquier sitio.

Especies invasoras: la culpa es del ser humano

No se trata de un fenómeno de especies invasoras, como el del mapache o las serpientes de origen asiático, cuya presencia acaba siendo un problema cuando se multiplican sin control por carecer de depredadores naturales. En ambos casos, el origen del problema es su tenencia irresponsable como mascotas.

No solo porque los abandonan cuando ya no quieren hacerse cargo de ellos, sino también a consecuencia de situaciones catastróficas, como la que ocasionan los huracanes. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con los destrozos provocados por el huracán Andrew hace un par de décadas. Tras su paso devastador muchas pitones birmanas quedaron en libertad y, junto con las abandonadas por sus dueños, acabaron multiplicándose en distintas zonas naturales, como el parque de los Everglades, en Florida, Estados Unidos.

¿Por qué los grandes depredadores cazan cerca de las casas?
Pero en el caso del mapache, por otra parte, también se de una circunstancia que se repite en el caso de los grandes depredadores naturales: la búsqueda de alimento. Si los mapaches han invadido ciudades en Reino Unido, pongamos por caso, ha sido siguiendo a sus presas, los erizos, también cada vez más urbanitas. A su vez, éstos buscan alimento en las ciudades.

Alteración de los ecosistemas

De uno u otro modo, la presencia humana altera los ecosistemas de un modo irremediable, y lo cierto es que esta circunstancia sí se repite en estos casos. Sobre todo, si no se ponen los medios para prevenir y, cuando ya se ha hecho, para remediarlo.

No en vano, el hecho de alterar la compleja red que conforman los ecosistemas provoca consecuencias que ni imaginamos. Los pumas, coyotes, lobos, osos y otros grandes depredadores juegan un papel clave en el mantenimiento de ecosistemas saludables y si se ven obligados a modificar su comportamiento depredador, en buena parte de los casos es culpa del ser humano.

Por lo general, según los expertos, necesitan grandes extensiones de tierra para satisfacer sus necesidades de alimentos y hábitat. Su buena salud dentro de un ecosistema equilibrado es también la salud de otras muchas especies animales y vegetales. Pero la protección de esas áreas silvestres muy a menudo es casi una quimera.

¿Por qué los grandes depredadores cazan cerca de las casas?
Se originan graves problemas a consecuencia de los desequilibrios provocados por el hombre de forma directa (reducción del hábitat, caza, etc.) o indirecta, por ejemplo a través de los efectos del cambio climático en la merma de agua y alimento o de la imparable urbanización. Todo ello está teniendo un impacto devastador en la salud ambiental.

Muchos de los grandes carnívoros son “especies clave”, y resultan vitales para el mantenimiento de la integridad ecológica y la preservación de la diversidad de especies. De este modo, no solo su desaparición desencadena la pérdida de otras especies locales, sino que también los desórdenes ocasionados por la interferencia humana varía las intrincadas conexiones del ecosistema.

Es entonces cuando se alteran los procesos naturales que mantienen la biodiversidad y se produce una pérdida de especies con efecto dominó. Según el biólogo John Terborgh, “los depredadores superiores tienen un papel fundamental e insustituible y su ausencia parece conducir inexorablemente a una oleada de extinciones. Solo protegiéndolos protegemos la salud de los sistemas biológicos naturales de los que dependen muchas otras especies”.

¿Por qué los grandes depredadores cazan cerca de las casas?
Es más, una vez producido el daño, muchas de las consecuencias ni siquiera se conocen. Más allá de estos ejemplos que nos muestran situaciones concretas, actualmente estamos provocando un sinfín de alteraciones prácticamente en todo el mundo.

Según Brian Vincent, un portavoz del movimiento conservacionista, estamos silenciando la gran sinfonía que conforma la naturaleza. “Estamos silenciando los cantos de la vida salvaje, cuerda a cuerda, instrumento a instrumento, nota a nota, hasta que sólo permanezca el puro eco de lo que una vez fue la música de la vida”, concluye.