Greenpeace contra los transgénicos
La organización ecologistas ha presentado un estudio con distintos ejemplos de diferentes países donde la siembra de transgénicos ha implicado pérdidas económicas para los sectores involucrados en la cadena alimentaria, desde los agricultores hasta los procesadores de alimentos. El documento, Cultivo$ tran$génico$: cero ganancia$, pone en evidencia que no hay ninguna buena razón para permitir la siembra de este tipo de cultivos.

Los impactos ecológicos, sociales y, ahora, económicos son razones para rechazar los cultivos genéticamente modificados. Greenpeace exige al Gobierno mexicano no autorizar la siembra comercial de maíz transgénico ya que con ello pondrá en riesgo la economía y la soberanía alimentaria del país. Quienes creyeron en las promesas de la industria de la biotecnología de obtener incrementos en la producción y en las ganancias no han obtenido estos beneficios; por el contrario, los resultados han sido cero incremento de la productividad, ganancias nulas, costes adicionales, mayor uso de agroquímicos, cosechas perdidas y dificultad para comercializar su producción.

Algunos casos presentados en el estudio son los siguientes:

– Arroz en Estados Unidos: en 2006, la contaminación con transgénicos causó a la industria estadounidense pérdidas entre 525 y 850 millones de euros.

– Soja en Estados Unidos: la soja transgénica Roundup Ready de Monsanto tiene rendimientos del 5 al 10% inferiores a la soja convencional no transgénica. Se estima que, desde 2006 al 2009, la producción fue de 31 millones de toneladas métricas menos, lo que se tradujo en pérdidas por casi 9.000 millones de euros.

– Maíz, soja y algodón en Estados Unidos: el quintonil tropical o bledo, hierba invasora muy problemática, ha adquirido resistencia al glifosato en, al menos, 500.000 hectáreas, obligando a los agricultores a deshierbar a mano lo cual incrementa el coste del cultivo 240 dólares por hectárea.

– Linaza en Canadá: tras confirmarse la contaminación de esta semilla con una variedad transgénica, los mercados se paralizaron; los precios cayeron de 12,5 dólares hasta 6,8 en el 2009 y los productores han perdido 106 millones de dólares canadienses (unos 77 millones de euros).

– Algodón en Colombia: se introdujeron dos variedades de algodón transgénico que fueron atacadas por plagas a las que supuestamente eran resistentes. El coste de las semillas, más los herbicidas que tuvieron que adquirir, incrementaron los costes y, por tanto, más de la mitad de los campos colombianos ya no son rentables. En 2008 y 2009 los costes de producción promedio subieron del 13 al 30%.