Greenpeace pide desterrar el petróleo de los coches europeos
La Unión Europea ha revisado su normativa sobre la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que pueden emitir los vehículos. El grupo ambientalista Greenpeace ha lamentado que Connie Hedegaard, comisaria europea de Acción por el Clima, no esté aprovechando esta oportunidad para reforzar los objetivos y conseguir una menor dependencia del petróleo para Europa.

Greenpeace pide a la comisaria que relegue los intereses de los ciudadanos y del medio ambiente y anteponga los intereses de la industria automovilística, cediendo a sus presiones. En opinión de Greenpeace, el objetivo de emisiones para turismos debería ser de 80 g CO2/km para 2020. La organización recuerda que la historia ha demostrado que la industria automovilística puede reducir sus emisiones mucho más de lo que admite en un principio. En decir, que hay que presionarles más.

De este modo, Greenpeace solicita que se establezcan nuevos objetivos para el año 2025 que permitan a la industria del automóvil un plazo para hacer cambios sustanciales en sus flotas. Esos objetivos no deberían superar los 60 g CO2/km para los automóviles y los 100 g CO2/km para las furgonetas.

China, Estados Unidos y Japón están haciendo coches cada vez más eficientes. Europa está perdiendo el liderazgo tecnológico en este campo. Se debe mejorar la competitividad de la industria y una de las claves es fabricar coches que perjudiquen lo menos posible al medio ambiente. Los coches más eficientes tienen que salir de las ferias dedicadas al mundo del motor y circular por las carreteras y calles europeas. Lo mismo ocurre con los eléctricos. Hay que llegar a un futuro libre de petróleo en el sector automovilístico europeo.

Al hilo de este asunto, Greenpeace elaboró un informe titulado Afirmaciones y realidades: cómo el lobby automovilístico europeo ha demostrado que se equivocaba, en el que se demuestra que la mayoría de los fabricantes cumplen con creces y por adelantado los objetivos vinculantes que la normativa europea les había planteado para 2015.

Por otra parte, y según otro trabajo elaborado por la organización ecologista, los objetivos que proponen implicarían que, para el año 2030, se podría reducir el consumo de petróleo europeo en un 8%, con un ahorro en importaciones de unos 42.000 millones de dólares. Además, la Unión Europea no necesitaría producir ni importar petróleo extraído de aguas profundas. Es decir, que no habría ninguna necesidad de llevar a cabo proyectos como el de los pozos de petróleo que amenaza el medio ambiente de Canarias.