Greenpeace recaba firmas en Brasil para deforestación cero
Greenpeace llama a la participación ciudadana para detener la deforestación en Brasil. Su objetivo: llegar a un nivel cero en la destrucción de la Amazonia. El acto de promoción se ha celebrado a bordo del Rainbow Warrior, buque insignia de la organización ecologista. Participaron en el evento parte de la sociedad civil y líderes de las comunidades amazónicas. La iniciativa busca 1,4 millones de firmas de brasileños para conseguir que se derogue una ley que puede acabar definitivamente con la selva amazónica.

Para apoyar y promocionar esta recogida de firmas, el buque Rainbow Warrior ha iniciado una expedición desde el corazón de la Amazonia que bajará por la costa de Brasil hacía Río de Janeiro. El barco zarpa tres meses antes de que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se convierta en la anfitriona de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro.

Actualmente, Brasil es la sexta economía del mundo. Es el mayor exportador de carne y el segundo de grano. Todo ello ha coincidido con dos años consecutivos de una disminución en la deforestación en la Amazonia. Brasil puede y debe ser el referente de desarrollo sostenible sin destrucción forestal para otros países con bosques como Indonesia y el Congo. Brasil puede ser el mejor ejemplo de que es posible el desarrollo económico.

Greenpeace quiere llamar la atención sobre las iniciativas legislativas que están llevando a cabo la presidenta Dilma Rousseff y el Congreso brasileño que ponen en peligro este crecimiento sostenible. Sin un marco legal fuerte y apropiado, Brasil no podrá continuar luchando contra la deforestación.

La expedición del Rainbow Warrior documentará casos de deforestación, destacará ejemplos de soluciones sostenibles y se recabarán apoyos de votantes para la Ley de Deforestación Cero.

Este año, Greenpeace celebra veinte años exponiendo la destrucción ambiental y promoviendo soluciones prácticas en Brasil. En respuesta a las numerosas amenazas a las que se enfrentan los bosques (tala, expansión ganadera, expansión de la frontera agrícola por el cultivo de soja, el aceite de palma y otros, y el cambio climático), la organización ecologista trabaja para conseguir la deforestación cero, no sólo en Brasil, sino en todo el planeta, para 2020.