Guerra a los combustibles fósiles para evitar un desastre climático
La ONU ya no sabe cómo decirlo. Lleva años hablando alto y claro, gritándolo, reclamando unas medidas contra el cambio climático que nunca llegan. Y de nuevo vuelve al ataque, advirtiéndonos por enésima vez de la que se nos viene encima si no lo frenamos, reclamando una solución global para ya, concretamente a la luz de los dramáticos resultados que arroja un nuevo estudio presentado sobre el cambio climático, el mayor de toda la historia.

A estas alturas, ya poco puede hacerse para detenerlo, pero no hay que rendirse. Muy al contrario, la solución es actuar con decisión y contundencia. La fórmula del éxito es sólo una, según concluye el Quinto Informe de síntesis (AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y pasa por declarar la guerra a los combustibles fósiles.

Guerra a los combustibles fósiles para evitar un desastre climático
Las conclusiones del AR5 dejan temblando, pues si por un lado afirman que aún estamos a tiempo, únicamente hay una oportunidad de salvarnos, y de no aprovecharla nos encontraremos en un punto de no retorno. Del alcanzarlo, serán las próximas generaciones las que lo sufran, si bien en breve empezaremos a notar sus efectos de forma mucho más intensa que hasta ahora: sequías crónicas, tormentas, aumento del nivel del mar, inundaciones y un sinfín de eventos extremos.

Ahora o nunca

En la misma línea que otros recientes estudios, el AR5 pide tomar decisiones drásticas y cumplirlas sin excusas. La crisis económica no puede servir de excusa para aplazar ese acuerdo global que recorte las emisiones de forma efectiva. Ni tampoco el uso de petróleo o de carbón porque resulta más económico que recurrir a energías renovables, en imparable ascenso, pero todavía minoritarias frente al tremendo uso y abuso de los combustibles fósiles.

Guerra a los combustibles fósiles para evitar un desastre climático
Si durante mucho tiempo las medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero se consideraron incompatibles con el crecimiento económico, este último informe propone un enfoque contrario. Bajo el título de “La nueva economía climática: Mejor crecimiento, mejor clima”, el informe plantea la cuestión dándole la vuelta.

Es decir, actuar ahora será mucho menos costoso que posponer una actuación esperando a una bonanza económica que no deja de ser una incertidumbre. El trabajo explica que los costes netos de la reducción de emisiones de CO2, no serán tan elevados como se cree a corto y medio plazo, ya sea en términos de crecimiento, ganancias y otros índices económicos y sociales.

Un desafío mundial

No obstante, las medidas deben tomarse de forma urgente, ya que “si se aplazan 15 años o más, los objetivos para mitigar el cambio climático serán imposibles de alcanzar a cualquier precio”. Asimismo, el informe advierte de que a pesar de que la colaboración internacional es vital en la lucha contra el cambio climático. Es, en suma, un desafío mundial que sólo podrá superarse con una colaboración e implicación global.

Si el mundo sigue la tendencia actual, dentro de dos o tres décadas los niveles de dióxido de carbono alterarán el clima con resultados catastróficos para el planeta, lo que obviamente incluye la actividad económica, explica Michael Spence en su artículo “Crecimiento en la nueva economía climática”.

Guerra a los combustibles fósiles para evitar un desastre climático
Así, puesto que el cambio climático existe, sí o sí, y la actividad humana está ampliando sus efectos, si no tomamos medidas las consecuencias serán irreversibles para ecosistemas, ser humano y economías a nivel mundial. El diganóstico es claro: los 1.200 científicos que han participado en la elaboración del informe son unánimes al respecto: el problema del cambio climático no es sólo científico, sino político. Sin ánimo de parecer apocalípticos, lo cierto es que “cuanto más tardemos en actuar másyor será el costo d ela adaptación al cambio climático y su mitigación”.