Guerra de barro para crear un jardín
Dentro de unos días se celebrará en la localidad española de Buñol La Tomatina, una fiesta en la que la gente se tira tomates unos a otros y quedan empapados en zumo de tomate. Muchos piensan que es una forma absurda de desperdiciar tomates, pero está muy arraigada culturalmente y es Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Hace pocos días, en otra pequeña localidad española, Guadalest, los participantes de un evento, vestidos con chanclas, bermudas y gafas de buceo, acabaron embadurnados de lodo y agua a causa de la celebración de la Batalla de Barro Verde. El objetivo era esparcir miles de semillas de las que saldrá un jardín del que disfrutarán los 240 habitantes del pueblo.

La idea ha sido promovida por el estudio de arquitectura Urbanolismo, que trabaja en la integración de arquitectura, ciudad y naturaleza, y en el diseño de productos y servicios relacionados con el ahorro de energía, la gestión inteligente del agua y la reducción del impacto de la arquitectura en su entorno. “Para nosotros no existe una línea divisoria entre lo urbano y lo natural, y creemos en una naturaleza urbana y protegida. Ésa es nuestra línea de trabajo”, asegura Jordi Serramilla, arquitecto fundador del estudio.

La batalla tuvo lugar sobre un trozo de tierra fértil que, en 15 días, se convertirá en un espacio con césped y donde, en algunos meses más, crecerá un jardín. “Nosotras hemos recibido la invitación por Facebook. Nos parecía divertido y, sobre todo, el fondo de la idea la hacía especial”, afirmaba una de las participantes. En esta especial batalla, donde los proyectiles, las semillas, volaron durante 45 minutos sobre el barro, el vencedor será el medio ambiente. Además, de este modo se consigue que la ciudadanía participe en la creación del jardín infantil y lo sienta como algo propio.

Guadalest recibe más de dos millones de turistas cada año atraídos por sus nueve museos y por su naturaleza. El ayuntamiento intenta que se declare la localidad como Patrimonio de la Humanidad por el paisaje. En la zona hay multitud de pequeños negocios ecológicos y de agroturismo. Un vecino afirma que “el negocio no está en los centros comerciales, sino en el desarrollo de proyectos respetuosos con el paisaje”.
Guerra de barro para crear un jardín