Guerra global: abejas contra transgénicos
Europa ha prohibido los plaguicidas que están mermando las poblaciones de abejas. Al otro lado del charco, en Estados Unidos, el Gobierno apoya a las grandes multinacionales de los transgénicos, como Monsanto, que seguirán contaminando el medio ambiente y poniendo en peligro la supervivencia de unos insectos esenciales para el buen estado de los ecosistemas.

Organizaciones ecologistas de todas partes del mundo han protestado contra la multinacional agroquímica estadounidense, acusándola de destruir la biodiversidad, de usar productos que ponen en riesgo la salud humana y de hacer dependientes de la química a los agricultores. Por su parte, Rusia ha criticado duramente la posición de Estados Unidos ante este grave problema ambiental.

El Gobierno que preside Putin ha asegurado que siente una “extrema indignación” por el la política de Obama, que protege los intereses de las grandes multinacionales de semillas transgénicas, como Syngenta y Monsanto. Mientras, se está produciendo lo que en Rusia han llamado el “Apocalipsis de las abejas”.

Tensión diplomática entre Rusia y Estados Unidos

El presidente Putin estaba muy indignado porque los responsables del Gobierno de Estados Unidos se han negado a discutir la cuestión. John Kerry ha viajado a Moscú en misión diplomática para limar asperezas. Según un informe del Ministerio de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Federación de Rusia (MNRE), existe una “evidencia indiscutible” acerca de que son una clase de insecticidas llamados neonicotinoides los que están destruyendo la población de abejas en todo el planeta. Otros muchos estudios lo confirman.

Guerra global: abejas contra transgénicos
La Comisión Europea si ha decidido hacer algo algo al respecto y prohibirá durante dos años (la medida comenzará el 1 de diciembre de 2013) estos químicos asesinos de abejas. En Suiza, Francia, Italia, Rusia, Eslovenia y Ucrania, ya se habían prohibido cultivar algunos organismos genéticamente modificados.

Dos de los neonicotinoides más perjudiciales son Actara y Cruiser, producidos por el gigante químico suizo que produce plaguicidas Syngenta, que emplea a más de 26.000 personas en más de noventa países y ocupa el tercer lugar en las ventas mundiales totales en el mercado de semillas agrícolas.