Guía fácil para reciclar en el hogar
Reciclar en casa es muy posible, sencillo y una responsabilidad de todos. Aunque aún es pequeño el porcentaje de las viviendas que lo hacen a diario, esto puede cambiar sabiendo exactamente cómo hacerlo. No resulta incómodo ni complicado con unos hábitos básicos. Si cada casa se practicase adecuadamente las prácticas de reciclaje, el impacto positivo en el medio ambiente sería enorme. Después de leer esta guía verás como empezar una vida más verde nunca ha sido más simple y gratificante.

Seguro que has oído hablar de las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Podemos incluso sumarle una cuarta erre: Reparar, ser un poco manitas para darle una segunda vida a los objetos. Aplícalas a rajatabla y, al llegar a la tercera R (Reciclar), asegúrate de realizar el proceso de forma adecuada.
Ha llegado el momento de adquirir- si no lo tienes aún- un contenedor con (al menos) tres unidades y situarlo en un rincón de la cocina. Ya hay disponibles a la venta incluso armarios con cajones adaptados para tal fin, con sus colores correspondientes que hacen la tarea más fácil. Por otra parte, en un cajón o hueco que no utilices (por ejemplo, debajo de la pila) puedes ir almacenando las botellas y envases de vidrio.

Llegados a este punto, podemos diferenciar cuatro grandes grupos básicos:
– Papel y cartón (sección y contenedor azul)
– Plástico (sección amarilla)
– Vidrio (Almacenar debajo de la pila hasta reunir 10-20 piezas)
– Orgánicos (sección marrón / verde)
– Especiales (otros lugares)

Guía fácil para reciclar en el hogar
Papel y cartón
Están hechos a partir de celulosa y agua. Son fáciles de reciclar aunque, en cada proceso, perderán calidad.

En el compartimento azul desecharemos los periódicos, revistas, libretas, cuadernos, bolsas de papel, sobres, cartones de huevos, cilindros del papel higiénico, cajas de cereales o zapatos (desmontándolas), papel de envolver, etcétera. Debemos intentar que no queden restos de comida u otros materiales antes de introducirlos en el contenedor. Por el contrario, las servilletas o papel higiénico usado (que están manchados de grasa, comida u otras sustancias) irán destinadas al sitio de los orgánicos. En líneas generales, aquí se deposita el papel “puro”, excluyendo los que contengan plástico, los adhesivos o fotografías.

Plásticos
Normalmente se fabrican con petróleo y polímeros. El gran problema es que tardan muchos años en descomponerse y la basura de plásticos se cobra la vida de muchos animales que los ingieren. Son muy resistentes y lograr que todo el mundo los recicle es clave para un trato favorable al medio ambiente.
Podrás reciclar las botellas, bricks de leche (aunque estén hechos de cartón por fuera, su parte interior es de plástico), botes de desodorante, tapones, envases de plástico y bolsas. Por el contrario, el plástico duro y resistente como el de muchos juguetes no podrá incluirse en este contenedor.

Un elemento muy apto para su reciclado es el aluminio, presente en las latas de refresco y de conserva. Con esta acción, estarás ayudando a reducir mucha electricidad. Para ello, debes enjuagar estas latas y aplastarlas desde arriba (por ejemplo con el pie) hasta reducir su tamaño. Son muy ligeras y ocuparán poco espacio.

Guía fácil para reciclar en el hogar
Vidrio
Se hace con componentes como la arena o la piedra caliza. Es un material muy higiénico que aguanta muy bien las temperaturas y tiene como ventaja que su ciclo de reciclaje es ilimitado. Llevarlo al contenedor apto (afortunadamente, cada vez hay más en las ciudades) resulta de gran importancia. En la medida de lo posible, divide por color (claros- oscuros)

Se pueden reciclar todas las botellas de vidrio (sin tapones metálicos o plásticos), los frascos de conservas, perfumes o tarros. Por el contrario, las bombillas, espejos o gafas tendrán que ir a otro punto diferente.

Orgánicos
Son materias orgánicas las que proceden de los seres vivos. Restos de comida, huevos, bolsas de infusión, tapones de corcho, pieles de naranja, plantas, etcétera. Es el contenedor que causa más olor debido a la descomposición.

No hay que confundir materias orgánicas con desechos, como pañales, tiritas, colillas o el polvo del recogedor después de haber barrido. Utiliza, por ejemplo, el cubo de basura del baño para reunir ahí los desechos y vacía cuando proceda. El contenedor de desechos suele ser de color gris.

Especiales
Los especiales son aquellos que no pueden incluirse en ninguno de los grupos anteriormente mencionados. Resultan los más problemáticos porque es preciso saber diferenciarlos bien.

El aceite también puede reciclarse, arrojarlo por el fregadero es muy perjudicial. Especial mención merecen los aparatos electrónicos, que deberán ser trasladados a un punto adecuado o autorizar su recogida en el domicilio; las pilas, fabricadas con mercurio, madera, bombillas, medicamentos, etcétera.

La práctica que te proponemos para disipar toda duda es elaborar con cartulinas de colores un mural casero con todo lo aprendido en esta guía. Puedes hacerlo ayudándote de rotuladores, recortando objetos de revistas y pegarlos tipo collage o simplemente dibujando. Deja libre el recuadro que hemos denominado ‘especiales’. Allí irás apuntando todos los objetos “dudosos” que no tengas muy claro dónde llevar.

En Internet, encontrarás enseguida las respuestas. Existen infinidad de páginas web que, proporcionando tu código postal y el elemento a reciclar (Ejemplo: llaves) te dirá exactamente dónde trasladarlo, bien sea un establecimiento o un punto limpio. Puedes ir integrando esa información en el mural y, al cabo de varios meses, no habrá objeto imposible de ser clasificado por ti y tu familia.

Reciclar en casa no tiene por qué ser una obligación, sino un entretenimiento al que muy pronto verás las ventajas.