Un habitante de Kiribati pide ser refugiado climático
El cambio climático traerá inundaciones por la subida del nivel del mar, grandes hambrunas y muy probablemente se producirán masivos desplazamientos de población en medio mundo. Son previsiones que ya conocemos, tan apocalípticas como, mucho me temo, realistas. Sin embargo, nada se habla de las personas como individuos, de cómo pueden truncarse sus vidas, tal y como podría haberle ocurrido a Ioane Teitiota, un habitante de Kiribati que pide refugio climático a Nueva Zelanda.

El abogado de este habitante del archipiélago de Kiribati, unas islas apenas por encima del nivel del mar, afirma que es la primera vez que se solicita asilo por esta cuestión, concretamente como recurso ante la negativa de las autoridades neozelandesas de inmigración a concederle el estatuto de refugiado.

Vida en peligro

El acceso al agua dulce es un derecho fundamental que el gobierno de Kiribati no garantiza, “porque es algo totalmente fuera de su control”, argumenta el abogado.

De aceptarse su propuesta, se crearía un peligroso precedente que podrían aprovechar no sólo los 100.000 habitantes de Kiribati, sino todas las las poblaciones amenazadas por el cambio climático causado, por lo que la respuesta -que se obtendrá antes de fin de mes- se espera con gran expectación.

Lo cierto es que tarde o temprano tenía que llegar este tipo de demandas y sería sorprendente que esta petición se aceptara y con ello creara un nuevo tipo de refugiados, hoy por hoy no reconocidos por las convenciones internacionales.

Un habitante de Kiribati pide ser refugiado climático
Todo quedará en simple anécdota si el Alto Tribunal de Auckland se pronuncia con una negativa. O quizás no, quizás se abra la espita y esto no sea sino el primero de una avalancha de peticiones que podrían presentarse desde y en un sinfín de países.

Sea como fuere, no cabe duda de que las autoridades no imaginaban esta respuesta cuando argumentaron que nadie amenaza su vida regresando a su hogar. No contaban con la amenaza letal que puede llegar a suponer el medio ambiente. “Teitiota es perseguido, de forma pasiva, por circunstancias en las que se encuentra su país de nacimiento, y que el gobierno de Kiribati no puede mejorar”, espeta el abogado. Ahí queda eso.