Hacer ejercicio para contrarrestar los efectos de la contaminación
A diario, la polución atmosférica es responsable de un buen número de enfermedades y muertes en todo el mundo. Se cuentan por decenas de millones los fallecimientos por patologías asociadas a la contaminación ambiental, un drama sobre el que advierten expertos y organismos internacionales. La buena noticia es que practicar ejercicio físico nos ayuda a contrarrestar sus perjuicios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) difunde datos estremecedores obtenidos en estudios que indagan al respecto. El último estudio publicado arroja datos escalofriantes como que la contaminación ambiental es la segunda causa de muerte en recién nacidos y la séptima causa para todas las edades. Además, el 15 por ciento de los niños menores de cinco años muertos por neumonía fallecieron por causas relacionadas con ella.

La contaminación ambiental también influye en los problemas cardíacos. De acuerdo con el estudio, casi el 22 por ciento de las muertes por patologías del corazón están asociadas a la misma. A su vez, está detrás de tumores, cánceres…

Dónde y cuándo practicarlo

En el capítulo de las recomendaciones, la OMS dijo lo esperado -políticas sustentables, impulsar el transporte verde y otras medidas que mantengan la atmósfera limpia-, al tiempo que recordó la probada relación entre actividad física y menor riesgo de enfermedad y muerte. Así, sus expertos recomiendan compensar ese peligro que supone la polución con la práctica de ejercicio.

Hacer ejercicio para contrarrestar los efectos de la contaminación
Sin embargo, hay algo que puntualizar, pues hacer deporte en entornos urbanos polucionados no conviene a nuestro organismo, tal y como aconsejan varios estudios. Además de inflamar las vías respiratorias, el smog impide obtener los beneficios esperados, advierte un estudio de la NYU School of Medicine de Nueva York.

Se sugiere, por lo tanto, elegir los lugares y/o momentos adecuados, ya se trate de un entorno lo más verde posible como de un aire lo menos contaminado, a ser posible a primera hora de la mañana o por la noche, cuando los niveles de ozono son más bajos, si bien cada lugar requiere de una estrategia en función de sus características.