Hacer pipí mientras te duchas ahorra agua
¿Hasta dónde ha de llegar nuestra actitud ecológica en el día a día? Más concretamente, me refiero a la higiene personal, a los gestos de ahorro de agua en el cuarto de baño. Porque, además de tirar de la cadena sólo cuando sea preciso, preferir la ducha antes que el baño o no despilfarrar el agua del grifo, hay otra curiosa posibilidad de cuidar el medio ambiente, que consiste, simple y llanamente, en orinar mientras nos duchamos.

La idea, lógicamente, no tiene padre, porque desde que existe el artilugio llamado ducha, siempre hubo millones que lo hicieron inspirándose en su propia urgencia… y no son menos quienes siguen haciéndolo sin mediar ideas ecológicas de ningún tipo, sólo por costumbre o capricho. En este caso, la novedad consiste en orientar esta acción hacia un objetivo verde, algo que puede darse como iniciativa individual y también social.

Fue sonada la campaña de SOS Mata Atlántica, que pretendía proteger la floresta atlántica brasileña. Con mucha gracia y sin tapujos, la asociación animaba a hacer pipí bajo la alcachofa para economizar miles de litros de agua procedentes de la cisterna.

Activismo con mucho humor

La ONG brasileña aportaba datos interesantes que realmente hacen pensarse secundar la iniciativa. Sin dejar de enfocar el tema con humor, llamaban al activismo de un modo serio cuando decían, por ejemplo, que cada persona pude ahorrar casi 4.500 litros de agua al año.

Toda una ciudad, región o país, por lo tanto, sumaría un ahorro tremendo. Simplemente siguiendo esta propuesta, algo tan divertido como dejar caer el agüita amarilla en el momento y lugar oportunos.

Hacer pipí mientras te duchas ahorra agua
El verdadero valor de este tipo de gestos tan sencillos y eficaces no sólo está en el agua ahorrada, sino en su gran capacidad para despertar conciencias. Para, en suma, alertarnos sobre la importancia de un uso sostenible en el cuarto de baño y en la vida en general.