Harbin, China, una ciudad blanca debido a la densa contaminación
La ciudad china de Harbin tiene nubes de forma permanente. Parece niebla, pero, en realidad, es contaminación. O una mezcla de ambas, a lo sumo. La contaminación no sólo asfixia a la población, sino que, además, reduce la visibilidad: sólo se ve claramente a una distancia de unos pocos metros. La situación ha llegado a tal extremo que se han cerrado escuelas y se ha cancelado el transporte en algunas zonas. Es como una gran nevada, sólo que en vez de copos, lo que cae es sucia polución.

Las imágenes que se ven en los vídeos que graban televisiones locales y los propios ciudadanos sólo hay humo de un color entre blanco y marrón. Se han cerrado escuelas primarias y secundarias y las rutas de autobuses públicos y de larga distancia se han cancelado y el aeropuerto se ha cerrado. Algunas carreteras han sido cerradas ante el excesivo número de choques múltiples de coches.

En Harbin viven más de diez millones de personas. La ciudad está situada en el extremo noreste de China. Ha hecho mucho frío y se ha encendido el sistema de calefacción pública. Las estaciones de medición de la contaminación señalan concentraciones de partículas PM 2,5, las más nocivas para la salud, de hasta 1.000 microgramos por metro cúbico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda pasar de 40.

Por la tarde, el índice de calidad del aire sobrepasaba el nivel máximo de la escala china. La escala para medir se había quedado corta. Días antes, el Gobierno aseguró que estaba planeando una medida contra la contaminación: que sólo pudieran circular la mitad de los coches cada día. No se puso en marcha a tiempo. Con todo, parte de la culpa la tiene el uso intensivo del carbón en muchas regiones del país.

Contaminación o frío helador

Harbin, China, una ciudad blanca debido a la densa contaminación
El invierno pasado ya fue terrible y parece que este invierno va a ser igual de malo. El Gobierno tiene que encontrar una solución. No puede permitir que los ciudadanos mueran literalmente asfixiados por la contaminación, aunque tampoco que mueran congelados de frío.

De momento, piensan en construir menos fábricas de cemento, de acero, y trasladar las plantas de calefacción central de carbón fuera de las grandes ciudades. Además, habrá restricciones de circulación para los automóviles.