Histórico plan de Obama contra el cambio climático
Obama lleva intentándolo durante mucho tiempo, y parece que va estrechando el cerco. Su lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero empezó de forma tímida hace unos años y, pese a su contradictoria política ambiental, ahora su ya definido plan para combatir el cambio climático puede considerarse histórico.

¿Su mérito? Es la primera vez que una superpotencia acepta reducir emisiones de gases contaminantes. O, lo que es lo mismo, empieza a romperse el muro que hasta ahora impedía llegar a un acuerdo vinculante a nivel global capaz no solo de sustituir el actual Protocolo de Kioto, sino el compromiso de los principales emisores para frenar el avance del cambio climático de un modo realmente efectivo.

Esa primera rendija en un muro que parecía imposible de derribar es todo un logro, qué duda cabe, aunque también es cierto que la presentación del plan es solo eso, una presentación.

Histórico plan de Obama contra el cambio climático
Por lo tanto, habrá que ver si se hace camino al andar o todo queda en agua de borrajas, sobre todo teniendo en cuenta la fuerte oposición que ejercen los republicanos, contrarios a su aplicación por considerarlo una amenaza para la supervivencia de sectores de la economía que, lógicamente, están emitiendo CO2 de un modo brutal.

El plan demócrata

En efecto, el plan de Obama supone un fuerte golpe a determinados sectores de la economía estadounidensa que están haciendo el agosto a costa de disparar las emisiones de CO2 y, con ellas, el cambio climático.

Pero si por un lado el plan de energía limpia de Obama pone límites a las emisiones contaminantes y ello supone un cambio histórico para frenar el calentamiento global, el solo hecho de aceptar reducir emisones gases contaminantes no significa un plan de choque integral.

Histórico plan de Obama contra el cambio climático
Por lo pronto, propone reducir el 32 por ciento del CO2 en las centrales electricas en 2030 (en comparación con 2005) mediante una serie de normas y reglamentos ambientales que premian con subvenciones y exención de impuestos a las empresas que las reduzcan antes del plazo.

Menos carbón, más renovables

Si tenemos en cuenta que las termoeléctricas son responsables de un tercio de los gases de efecto invernadero que emite el país, el plan resulta efectivo, pero además de controlar la polución emitida por la producción de electricidad hay otras tareas pendientes que no se han abordado.

En lugar de verse como un plan incompleto, puede considerarse el inicio de un plan que aspira a aumentar su campo de actuación en el futuro. No en vano, el plan se lanzó hace un año y ahora se presenta mejorado, con lo que podría considerarse algo así como un work in process o, simplemente, como una forma de demostrar que se está a favor del espíritu de consenso que aspira a materializar en un acuerdo global la próxima COP, que se celebrará en París a finales de año.

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Aunque quedan afuera sectores como el trasporte o la industria, una clara prueba de la presión que ejercen los lobbys, el primer paso está dado.

Obama se congratula por el avance que supone el simple inicio del plan. “No podemos condenar a nuestros hijos y nietos a una planeta destruido”, subraya. Según los analistas, además el plan ayudará a mejorar la salud de la población y también la del medio ambiente, además de ayudar a reducir el precio de la electricidad.

En el futuro, su ambicioso objetivo consiste en potenciar las renovables (solar, eólica y biomasa, fundamentalmente) para que constituyan una alternativa viable al carbón. Y, por lo pronto, se busca hacer historia (objetivo conseguido), aunque como suele decirse, obras son amores…

Una primera prueba del algodón será pronto. No se trata tanto del cumplimiento de la misma o de la respuesta de la industria a los incentivos fiscales que se ofrecen por reducir emisiones anticipadamente, sino de una cuestión de actitud. En este sentido, los ambientalistas están con la mirada puesta en la cita climática parisina.

Por un lado, se siente la decepción de siempre. No en vano, las sucesivas cumbres mundiales (COP en inglés), celebradas anualmente a iniciativa de las Naciones Unidas, han acabado en agua de borrajas. Ningún acuerdo vinculante, ningún avance, solo el del cambio climático…

Histórico plan de Obama contra el cambio climático
Los sucesivos fracasos de las cumbres anteriores, cuando ya se han celebrado una veintena, invitan a cuaquier cosa menos al optimismo y, solo siendo positivos, puede afirmarse que las expectativas para la COP21 son moderadas. El anuncio de la reforma estadounidense, sin duda, es un punto a favor, pero todavía hay otros muchos actores mundiales, grandes potencias que no han dado muestras de compromiso.

A su vez, el avance estadounidense es interpretado por algunos como parte de la herencia política que Obama quiere dejar, ya sea para continuarla hasta culminar sus objetivos o, simplemente, para dejar constancia de su postura, consciente de los muchos obstáculos todavía hay que salvar para hacerla viable.

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La actitud y rol estadounidense en la COP21 será reveladora, así como el resultado de la misma. Si seguimos teniendo más de lo mismo, promesas vacías, sin nada tangible, el cambio climático seguirá siendo inclemente con nosotros y, lo que es peor, estaremos perdiendo ese tren que solo pasa una vez…

Eso sí, en el firmamento mediático seguirá brillando con fuerza el anuncio de Obama. Ese plan de reducción de gases de efecto invernadero que forma parte del legado que el presidente de los estadounidenses y líder mundial quiere dejar, junto con el acercamiento a Cuba, la defensa de un pacto con Irak y la reforma de la sanidad.