Hotel ecológico en la isla de Marlon Brandon
Marlon Brandon fue uno de los primeros actores que, ante el peso de la fama, buscó refugio en una isla perdida. Fue durante el rodaje de Rebelión a bordo, en 1962, cuando Brandon se enamoró de Haití y de la que fue su tercera mujer, Tarita. Compró, pues, una pequeña isla en donde se aislaba entre rodaje y rodaje.

Tras la muerte del dos veces oscarizado actor, sus descendientes han decidido continuar con el legado de su padre. Han decidido construir un complejo hotelero en la isla respetando el increíble paraje natural de la isla. Eso sí, no han perdido la oportunidad de promocionarse con el conocidísimo apellido del padre y el ecoresort se llamara “The Brando”.

Según los promotores del negocio, el complejo hotelero seguirá criterios ecológicos, como le hubiera gustado a Marlon Brandon. Tetiaroa es el único atolón (isla coralina oceánica) de las islas del Viento, de 2,5 kilómetros cuadrados y trece islotes rodeados por un arrecife de coral.

Consciente del peligro de que su legado no se respetara, el actor, en su testamento, dejó el atolón en un fideicomiso que asegurara su preservación.

Por lo visto, ya antes de su muerte, Brando tenía planes de construir un pequeño hotel siempre que se respetar el medio ambiente, la laguna azul y la fina arena blanca de la playa. Incluso tenía previsto instalar un sistema de aire acondicionado que funcionaba gracias al agua de mar y se interesaba por la energía solar y la eólica. También financió estudios sobre la fauna local o proyectos de investigación como un vivero de tortugas marinas para científicos de todo el mundo. En definitiva, respetaba la zona y era un ecologista convencido y activo.

Ahora sus familiares dicen estar llevando a cabo el sueño de Marlon Brandon. El hotel ecológico constará de hasta 47 bungalows, todos ocultos a la vista por la vegetación de la isla. Eso sí, el aire acondicionado funcionará con el agua de mar: una tubería de aguas profundas bombeará agua fría del mar para enfriar el hotel.

Cuando Brandon adquirió la isla, se comprometió a preservarla.

Si por mí fuera, Tetiaroa seguirá siendo para siempre un lugar que recuerda a los tahitianos de quiénes son y lo que eran hace siglos.