Huevos ecológicos
Los huevos son un alimento que tiene una cierta complicación a la hora de entender por qué unos son más naturales que otros. Aunque basta con mirar el código alfanumérico que figura en cada uno de ellos para saber si son huevos de gallinas criadas en jaulas, en el suelo, camperos o ecológicos, conocer las diferencias entre unos y otros tipos no suele ser algo fácil de comprender para el consumidor común.

¿Acaso las gallinas no son gallinas en todos los casos, y ponen huevos similares? ¿Por qué unos son ecológicos y otros no, y por qué los camperos son distintos a aquellos? Lógicamente, si son productos identificados de un modo especial es porque entre ellos hay diferencias sustanciales, que tienen su importancia, si bien hay debate sobre algunas de ellas.

Pero vayamos por partes. Lo primero que hemos de saber es que el primer dígito del código que viene impreso en la cáscara de cada huevo nos indica el tipo de producción. En otras palabras, se informa sobre la calidad de vida de las gallinas: su hábitat y su alimentación, fundamentalmente.

En este sentido, encontramos que el código 0 (el que empieza con 0, concretamente) corresponde a los huevos de producción ecológica, mientras el 1 hace referencia a los huevos de las gallinas camperas, el número 2 a los de las gallinas criadas en el suelo y, por último, el código 3 nos indica que las gallinas han sido criadas en jaula.

Huevos ecológicos
Por lo tanto, para encontrar huevos ecológicos no sólo ha de figurar el código correspondiente en la huevera, sino en cada uno de los huevos. Por mucho que en el estuche encontremos dibujos bucólicos, de gallinas picoteando al aire libre, los huevos no serán ecológicos si no llevan el código 0, ni tampoco podemos equipararlos a los huevos camperos, ya que son dos productos distintos.

Diferencias entre los camperos y ecológicos

En efecto, aunque en ambos casos las gallinas pueden moverse al aire libre, sólo sólo huevos ecológicos cuando, además, el animal se alimenta con pienso procedente de la agricultura ecológica y cumplen con las normas específicas de este tipo de producción. Aunque puedan picotear hierba y algún que otro bichito, la base de su alimentación es el pienso orgánico. Su característica específica, por lo tanto, es ésta.

Huevos ecológicos
Ello significa, entre otras cosas, que no habrá acumulado restos de los pesticidas con los que se tratan los cereales que come el resto de las gallinas. Y es que, además, hay una gran diferencia entre los distintos huevos a nivel ético. Elegir los huevos ecológicos, camperos o, como mínimo, los procedentes de gallinas criadas en el suelo también es un modo de mostrar nuestro rechazo por los métodos de cría en jaula.

Hagámoslo si para nosotros es importante no colaborar con el maltrato animal al que son sometidas las gallinas, sobre todo las de jaula, que normalmente viven hacinadas y en condiciones terribles. Hacerlo tiene un precio, porque los huevos convencionales son bastante más baratos, pero bien pensado, ése el precio real de los huevos en condiciones de no maltrato animal.

Huevos ecológicos

¿Alimentan lo mismo?

Si bien hay especialistas que afirman que los huevos ecológicos no tienen características especiales a nivel organoléptico y nutricional, lo cierto es que esto no es del todo así. De hecho, estudios del Departamento oficial de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) han confirmado que los huevos de gallinas criadas de forma libre, picoteando en entornos naturales eran más nutritivos y tenían un terco menos de colesterol, un cuarto menos de grasa saturada, duplicaban los ácidos grasos omega 3, triplicaban los niveles de vitamina E y tenían siete veces más de betacaroteno.