Ideas para reutilizar cajas de zapatos
A la hora de reciclar, una caja de zapatos es todo un reto a la imaginación porque, aunque cueste creerlo, con ella podemos hacer tantísimas cosas que ni mil posts bastarían para llegar a enumerarlas.

Sin duda, la opción más básica consiste en utilizarlas para algo distinto, sin más. Es decir, si guardábamos zapatos, ahora guardamos otra cosa, utilizándolas con o sin tapa. De este modo, si nos satisface el resultado puede afirmarse que cumple su nueva función a las mil maravillas, sin necesidad de forrarla o tunearla de cualquier modo, si bien debemos elegir cajas que no contuvieran zapatos usados por una simple cuestión de higiene.

Pero, más allá de lo práctico en plan mondo y lirondo, hay todo un mundo por descubrir si nos animamos a transformarlas. Es decir, si nos disponemos a darles otra vida siguiendo nuestros gustos, ideas o necesidades.

Forrarlas con papel o tela

Sin ir más lejos, el cambio será sustancial simplemente tras pintarlas, forrarlas con papel de cómic, revista, periódico o con cualquier papel de regalo o tela, e incluso por dentro, si lo deseamos. Elegir unos estampados o dibujos y no otros nos permite jugar con los resultados de un modo muy creativo y sencillo. Una idea, por ejemplo, es utilizar pegatinas para indicar el contenido de las cajas, algo especialmente útil si se han forrado iguales, como puede verse en la imagen que abre el post.

Ideas para reutilizar cajas de zapatos
Forrarlas con tela almohadillada previamente con una trozo de espuma las hace idóneas como joyeros, cajas de recuerdos o, por qué no, también un costurero, sin olvidar el tan socorrido uso como caja de regalo. En este último caso, podemos personalizarla con estampados que vayan a gustar o despertar una sonrisa a la persona obsequiada. Sea como fuere, un típico lazo de papel o una cinta de raso con un bonito color pondrán el toque final para que nuestro regalo empiece por la misma caja.

Es típico aprovecharlas para albergar una especie de maqueta o cuadro, normalmente hecho como trabajo manual infantil y, sobre todo, como casita de muñecas de una sola habitación o tan grande como queramos (sólo hay que ir añadiendo cajas),dando pie a la entretenida creación de un mobiliario según nuestras ganas, gustos y, por supuesto, habilidad.

Como lapiceros tampoco tienen desperdicio. Bien forradas, son perfectas como grandes estuches en los que guardar rotuladores, bolígrafos, lápices de colores, sacapuntas y demás. O, si queremos que algunos de los lápices estén de pie, bastará con agujerear la tapa. Así de fácil, útil y decorativo.