Ideas sencillas para ayudar a salvar el planeta
El día a día nos ofrece posibilidades más que de sobra para poner nuestro granito de arena en la protección y salvación del planeta. Pero, si no sabes por dónde empezar, en este post te damos unas cuantas sugerencias para que puedas iniciar el año con pie verde.

“Aquel que quiera transformar el mundo debe empezar por cambiarse a si mismo”, decía Sócrates, y no le faltaba razón al sabio antiguo. En este caso, además de modificar los hábitos, se trata de que estos cambios sean sencillos de realizar para lograr una repetición constante y unos resultados a largo plazo, los verdaderamente productivos.

¿Pero, por dónde empezar? Podemos cambiar el chip sin esfuerzo para hacer la diferencia en el cuidado ambiental en cuestiones cotidianas como el uso del ordenador, nuestra basura, la publicidad comercial que llena nuestro buzón o, entre otros muchos aspectos, la climatización de nuestro hogar o lugar de trabajo.

Respetar el entorno y ahorrar

Si utilizamos el portátil en lugar de un convencional pc de sobremesa ya estamos haciéndole un favor al medio ambiente, y también a nuestro bolsillo pues, por lo general, con él gastaremos aproximadamente la mitad de energía.

Otra idea es evitar el agresivo spam comercial en nuestro buzón contactando con las empresas para que nos borren de sus listados. Si necesitamos ver algún catálogo siempre podemos acudir a la versión online para consultarlo en un momento determinado.

No despilfarrar en climatización es otro de los retos que podemos superar adquiriendo un termostato programable y siguiendo consejos básicos para el aire acondicionado y la calefacción, así como evitar el consumismo o el transporte siempre que sea posible y preferir la bicicleta o el tren al coche y al avión. También conviene revisar la temperatura a la que tenemos regulada la nevera, pues un par de puntos por encima de lo necesario supone un buen pellizco de más en la factura y un derroche eléctrico que podemos evitar en un abrir y cerrar de ojos.

Huir de los envases y reciclaje solidario

Reciclar los desechos domésticos y laborales de forma adecuada (separando los materiales) y, en el tema de la comida, por ejemplo, podemos no comer demasiada carne roja (nos lo agradecerá la salud y el planeta) para no participar en el intensivo uso de recursos que requiere, además del maltrato animal que supone.

Otro punto clave es el ahorro de agua y la elección de productos lo más ecológicos posible para la casa, tanto en cuanto a mobiliario o accesorios como en bolsas, envoltorios o envases (cuantos menos, mejor) productos de limpieza. También podemos aprovechar circuitos solidarios que funcionan para ayudarnos a reciclar teléfonos móviles o medicamentos, dándoles una segunda vida sin apenas esfuerzo.

Ideas sencillas para ayudar a salvar el planeta
Un truco que nos puede ayudar a pensar qué hacer ante situaciones nuevas es recordar las famosas tres erres como propuesta de hábitos de consumo: Reducir, Reutilizar y Reciclar para hacerlo siempre que se pueda y en la medida de lo posible, valga la redundancia.

Lógicamente, una sóla persona no consigue cambios suficientes pero sí ayuda a hacerlos realidad si sus esfuerzos se suman a los de otras muchas personas. Como es fácil adivinar, en esto del cuidado del medio ambiente, el trabajo en equipo resulta totalmente imprescindible. Como ves, se pueden hacer más cosas de las que parece sin ni siquiera despeinarnos. ¿Qué, te apuntas?